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Trump quiso convertir a Mercedes-Benz en estadounidense, pero la histórica marca alemana dijo ‘no’

POLÍTICA Y NEGOCIOS

El presidente de EE. UU. Ofreció incentivos fiscales para que Mercedes trasladara su sede, pero la compañía reafirmó sus raíces en Alemania

Trump quiso convertir a Mercedes-Benz en estadounidense, pero la histórica marca alemana dijo ‘no’

Trump quiso convertir a Mercedes-Benz en estadounidense, pero la histórica marca alemana dijo ‘no’

Francis Chung / Bloomberg

Desde que inició su mandato, Donald Trump no ha dejado de buscar formas de reforzar la presencia de Estados Unidos en la economía global, y una de sus ideas más insólitas fue intentar que Mercedes-Benz trasladara su sede a territorio estadounidense. La propuesta, que combinaba incentivos fiscales y otras ventajas, buscaba atraer la histórica marca alemana, pero la oferta fue rechazada de inmediato.

Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz, explicó en una entrevista con The Pioneer que el Secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, intentó persuadirlos para que movieran la sede central de la empresa. Sin embargo, Källenius dejó claro que ni siquiera se consideró la opción, señalando que Mercedes ha estado arraigada en Alemania durante más de 100 años y que sus raíces no pueden ser arrancadas de su tierra de origen, tan fácilmente. 

El CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, durante la presentación de los resultados anuales de la compañía en 2021
El CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, durante la presentación de los resultados anuales de la compañía en 2021MB Group AG

El Secretario de Comercio estadounidense intentó persuadir a Mercedes-Benz para mover su sede central

Este episodio refleja los esfuerzos de la administración Trump por atraer inversiones europeas a EE. UU., a veces incluso a costa de los países de origen de las compañías. El presidente estadounidense criticó durante años el desequilibrio comercial con Alemania, lamentando la presencia de coches alemanes en Estados Unidos mientras consideraba que los vehículos estadounidenses eran escasos en Europa.

Aunque Mercedes ya cuenta con una factoría en Tuscaloosa, Alabama, los aranceles impuestos por Trump no afectaron significativamente a la compañía. En 2025, la marca entregó 303.200 vehículos en Estados Unidos, un crecimiento del 1 %. No obstante, para adaptarse al mercado y a la política comercial norteamericana, Mercedes anunció que a partir de 2027 producirá el Mercedes GLC en suelo estadounidense, sumándose a la fabricación de otros modelos. 

Mercedes creció un 1% en Estados Unidos, a pesar de los aranceles impuestos por Trump

Además de expandir su producción, Mercedes confirmó la apertura de un nuevo centro de investigación y desarrollo en Georgia, cerca de Sandy Springs, como parte de una inversión multimillonaria que refuerza su presencia en EE. UU. Sin embargo, la sede central y la identidad de la marca permanecen firmemente en Alemania, dejando claro que la historia y tradición de Mercedes no se negocian.

Este episodio pone de manifiesto la tensión entre política y negocios internacionales. A pesar de los esfuerzos del Gobierno estadounidense, Mercedes-Benz reafirmó sus raíces históricas, demostrando que algunas decisiones estratégicas no se pueden imponer, ni siquiera con ofertas financieras atractivas.