Elon Musk ha tomado una decisión drástica tras el revés de Tesla: dejará de vender dos de sus conocidos coches eléctricos
Fabricará robots
El objetivo del magnate es reforzar sus líneas de negocio en el sector del vehículo autónomo, la robótica y la inteligencia artificial

Elon Musk durante su participación en el Foro de Davos, en Suiza, el pasado 22 de enero

A Elon Musk no le tiembla el pulso cuando debe tomar decisiones importantes que afectan a sus empresas, especialmente cuando los números van mal. Y su compañía automovilística Tesla no está pasando por su mejor momento. Tanto es así que el fabricante chino BYD lo ha destronado y se ha convertido en la marca que más coches eléctricos vendió en 2025. La firma del magnate de origen sudafricano ha sufrido un segundo retroceso comercial de manera consecutiva; el año pasado entregó 1.636.129 vehículos, un 8,5 % menos que en 2024, cuando ya sufrió una caída.
Con estos datos y una estrategia de potenciación de sus negocios de conducción autónoma, robótica e inteligencia artificial, el CEO de Tesla ha anunciado que descataloga los Model S y Model X porque se venden poco. Durante el próximo trimestre cesará su producción en la planta Fremont (California), que se adaptará para fabricar las máquinas humanoides Optimus.
La compañía prevé destinar cerca de 20.000 millones de dólares (unos 16.700 millones de euros) en 2026 a la producción de sus robots y al despliegue comercial de tecnologías de conducción autónoma. El propio Musk ha avanzado que en “pocos meses” se presentará el Optimus 3, una nueva versión que será capaz de aprender a realizar tareas complejas mediante la simple visualización de vídeos, apoyándose en sistemas avanzados de inteligencia artificial.
También tiene previsto ampliar su negocio de robotaxis en varias ciudades estadounidenses, como Dallas, Houston, Phoenix, Miami, Orlando, Tampa y Las Vegas. El servicio de robotaxis se lanzó por primera vez en Austin en junio de 2025, marcando un hito en la estrategia de movilidad autónoma de la compañía.

El cese de la producción de los Model S y Model X responde, según Tesla, al bajo volumen de ventas de estos modelos en comparación con el Model 3 y el Model Y, que constituyen actualmente el grueso del negocio de la marca gracias a sus precios más accesibles. En el mercado estadounidense, el Model S -un sedán eléctrico de lujo- tiene un precio aproximado de 95.000 dólares, mientras que el SUV Model X se sitúa cerca de los 100.000 dólares, cifras que han limitado su demanda en un contexto de mayor presión sobre el consumo y aumento de la competencia en el sector del vehículo eléctrico.
Musk da las gracias a quienes lo apoyaron hace diez años
El propio Musk ha utilizado su perfil en X para anunciar la descatalogación de estos coches, que llevan unos diez años en el mercado. “Tesla no hubiera sido lo que es hoy sin el Model S y X y sus primeros propietarios; gracias por vuestro apoyo en la última década”, ha escrito el CEO de la marca, quien ha aprovechado para animar a los consumidores para comprar las últimas en su perfil de X, donde agradecido a los primeros propietarios que le dieron su apoyo y ha dicho que ahora “es un buen momento para encargar uno”.

Este giro estratégico se produce en un contexto financiero complejo para Tesla. La empresa cerró 2025 con una caída del 46% en su beneficio neto respecto al año anterior, hasta situarse en 3.794 millones de dólares (3.173 millones de euros). Según la empresa, este descenso se explica por el mayor coste promedio por vehículo, derivado de una menor absorción de costes fijos en determinados modelos, el incremento de las tarifas y el aumento de los gastos operativos.
Las ventas también reflejan este escenario adverso. La facturación anual retrocedió un 3% interanual, hasta los 94.827 millones de dólares (79.313 millones de euros). Ante este escenario, Musk apuesta decididamente por redefinir su futuro más allá del automóvil tradicional, reforzando su posicionamiento en la inteligencia artificial, la robótica y la movilidad autónoma.

