Motor

Savina Paül, piloto de avión, revela la condición genética que descalifica automáticamente a quien quiera pilotar: “Es mucho más importante de lo que parece”

Seguridad

El verde, el azul, el naranja y el rojo transmiten distintos niveles de alerta, y conocerlos con precisión permite que las maniobras se ejecuten sin margen de confusión en pleno vuelo

Savina Paül explica por qué las pilotos embarazadas deben dejar de volar desde el primer mes: “El objetivo es cuidar la salud del embarazo sin poner en riesgo a nadie”

Savina Paül, piloto de avión de largo recorrido

Savina Paül, piloto de avión de largo recorrido

Ser piloto de avión conlleva una gran responsabilidad porque cada decisión afecta directamente a la seguridad de los pasajeros y de la tripulación. La precisión visual, la rapidez al interpretar señales y la atención a cada detalle forman parte de la rutina profesional.

Esa exigencia hace que cualquier limitación física o sensorial pueda marcar la diferencia en un vuelo comercial o en un entrenamiento de simulador, como explica la piloto Savina Paül en uno de sus vídeos de TikTok.

Alteración visual

El daltonismo impide acceder a la carrera de aviación

Las personas que padecen daltonismo no pueden ejercer como pilotos, ya que esta alteración visual les impide distinguir de manera precisa los colores de las luces en la cabina, un aspecto esencial para mantener la seguridad en vuelo. Según detalla Paül, un piloto sí puede utilizar gafas si las necesita, pero no puede tener deficiencias en la percepción cromática.

La identificación exacta de luces y señales no solo influye en las maniobras del avión, también en la interpretación de los paneles y pantallas que informan del estado de los sistemas. Por eso, los profesionales no pueden usar gafas de sol polarizadas, ya que pueden alterar los colores o crear reflejos que distorsionen la visión. La propia Paül aclara que esa interferencia puede provocar que algunas pantallas se vean parcialmente y se pierda información esencial durante el vuelo.

En la cabina, los colores cumplen funciones concretas que los pilotos deben reconocer de inmediato. El verde confirma que todo funciona correctamente; el azul indica que un sistema está preparado, pero aún no activo; el naranja señala una anomalía sin riesgo grave y exige revisión; y el rojo, en cambio, obliga a actuar de inmediato. La piloto explica que este último tono es el único que activa una respuesta urgente, motivo por el que los entrenamientos en simulador resultan fundamentales.

Dada la importancia de los colores, la joven, conocida por su labor divulgativa sobre aviación, resume la importancia de este aspecto visual: “No podemos ser daltónicos”. Su afirmación refleja la precisión con la que se trabaja en cada vuelo y la preparación que exige un puesto donde ver bien no basta, hay que ver exactamente lo que el sistema muestra.