El país donde ser puntual te obliga a aparcar más lejos cuando vas al trabajo en coche
Curiosidades
La cultura japonesa prioriza la consideración hacia los demás en todos los aspectos de la vida, incluido el aparcamiento
Por qué a los japoneses les sale más a cuenta cambiar de coche que pasar la ITV

En Japón, quienes llegan antes al trabajo dejan libres los sitios más cercanos a los accesos para los más remolones
Aparcar es cada vez más difícil. En las grandes ciudades, encontrar un hueco libre puede ser una cuestión de suerte, paciencia o, en muchos casos, dinero. Hay quien madruga para asegurarse un buen sitio, otros recurren a aplicaciones para localizar plazas disponibles y no faltan los que acaban resignándose a dar vueltas hasta que alguien se marcha para colocar allí su coche.
Pero no en todas partes funciona así. En algunos lugares, la lógica del aparcamiento sigue reglas que, vistas desde fuera, pueden sorprender. Es el caso de Japón, donde la cultura del orden y de la consideración hacia los demás se refleja incluso en la manera de aparcar el coche.

Mientras en muchos países la norma es llegar cuanto antes para asegurarse el mejor sitio, en el país del sol naciente las prioridades son otras. No se trata solo de encontrar aparcamiento, sino hacerlo de una manera que favorezca al conjunto. Una mentalidad que, aplicada al tráfico, cambia por completo la dinámica que conocemos en Occidente, pero que a los japoneses les resulta de lo más natural. Para ellos, pensar en los demás antes que en uno mismo es un principio que se aplica en todos los ámbitos de la vida, desde el trabajo hasta el simple hecho de aparcar el coche.
En muchas empresas, los primeros en llegar dejan las plazas más cercanas libres para facilitar la entrada a quienes van con el tiempo justo
Este sentido de la empatía y la consideración tiene un nombre: omoiyari. Más que una norma, es una actitud profundamente arraigada en la sociedad japonesa, basada en anticiparse a las necesidades de los demás y actuar en consecuencia. Un valor que, llevado al día a día, se traduce en gestos que pueden sorprender fuera de Japón, pero que allí forman parte de la convivencia.

El omoiyari no se limita a un solo gesto de cortesía. También influye en la organización de muchos aspectos de la vida diaria, incluido el tráfico. En el entorno laboral, por ejemplo, este principio de refleja en una costumbre que a los europeos puede parecernos paradójica: quienes llegan primero al trabajo aparcan más lejos y dejan los sitios más cercanos para los últimos en llegar.
En Europa, los mejores aparcamientos suelen estar reservados para directivos o empleados con más antigüedad
Lejos de ser una norma escrita, esta práctica responde a una lógica sencilla: quienes van con el tiempo justo tienen prioridad para aparcar cerca y llegar a su puesto sin contratiempos. De este modo, los últimos en llegar pueden estacionar rápidamente y evitar retrasos innecesarios. Un detalle que, aunque pueda sorprender a quienes no están familiarizados con el omoiyari, encaja perfectamente con la forma de entender la convivencia en Japón.
En Europa, en cambio, es habitual encontrar aparcamientos con plazas reservadas para directivos o empleados de mayor rango, que suelen estar en las mejores ubicaciones. La jerarquía y la antigüedad en la empresa suelen determinar quién accede a estos espacios preferentes, algo que contrasta enormemente con la mentalidad japonesa. Para ellos, la funcionalidad y el beneficio colectivo priman siempre sobre el estatus individual de cada uno.
El conferenciante y consultor de transformación digital, Marc Vidal, hizo una publicación sobre esta práctica japonesa en su perfil de Linkedin y preguntó si sería posible de aplicar en nuestro país. La inmensa mayoría de respuestas apuntaron en la misma dirección: no. Por ejemplo, Xavier Violan Saperas, key account de Volvo, contestó que “aquí estamos en el otro extremo, en el lugar más alejado de la balanza: aparcamos en un sitio de minusválido, tiramos cosas al suelo con toda despreocupación, nos importa un carajo el resto de la gente…”.
En este mismo sentido se postuló Manuel Díaz, Project Manager Salones Público y Festivales en Fira Barcelona: “Si hablamos de Europa, lo podría ver viable en la cultura escandinava, apurando mucho, quizás en Suiza, fuera de ahí... Complicado! Y en los países latinos, imposible! Somos unos ”espabilados“ y siempre buscamos la ventaja frente al otro... Si el que llega el último, encima tiene la suerte de tener el mejor sitio, seguirá llegando siempre el último, para seguir teniendo ese privilegio y para restregárselo por la cara a los demás, si es posible”.

