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La DGT alerta acerca de cómo ciertos medicamentos contra la gripe o el resfriado pueden influir en la conducción.

Precaución al volante

Ciertos ingredientes de los medicamentos para la gripe pueden perjudicar la atención y los tiempos de reacción necesarios para conducir.

La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene la autoridad para anular o limitar tu permiso de conducir si padeces alguna de estas dolencias habituales.

Algunos medicamentos que habitualmente tomamos para la gripe o un resfriado pueden afectar la capacidad de conducir 

Algunos medicamentos que comúnmente empleamos para la gripe o el resfriado podrían disminuir nuestra capacidad para conducir. 

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Manejar bajo la influencia de determinadas medicinas puede acarrear un riesgo comparable al de hacerlo bajo los efectos de alguna copa de más. No obstante, mientras que la mayoría de los conductores comprenden plenamente el peligro que representa el alcohol, esta conciencia no se extiende de igual modo a los medicamentos, y su efecto real al volante frecuentemente se minimiza, incluso en el caso de aquellos que se pueden comprar sin prescripción facultativa.

Con la llegada de los meses fríos, la demanda de fármacos para mitigar las dolencias de la gripe y el catarro se incrementa considerablemente. Particularmente este año, que se caracteriza por la epidemia de gripe más severa en una década y media, la cual ha irrumpido de manera prematura y con un repunte significativo de casos, tal como han verificado los organismos de salud. De hecho, se aconseja la utilización de mascarilla en establecimientos médicos y en el transporte público con el fin de disminuir la diseminación del patógeno.

Los síntomas asociados a los resfriados y procesos gripales afectan a la capacidad de conducir 
Los síntomas de resfriados y gripes reducen la capacidad para conducir. Getty Images iStockphoto

Medicamentos como analgésicos, antigripales, antihistamínicos o jarabes para la tos suelen integrarse en el tratamiento común, además de remedios caseros con componentes naturales. Si bien estos últimos no presentan efectos secundarios conocidos que afecten la conducción, es crucial considerar que ciertas medicinas podrían mermar la concentración, los reflejos o el nivel de alerta, elementos esenciales para manejar un vehículo de forma segura, tal como subraya la Dirección General de Tráfico (DGT) en sus comunicados.

El símbolo gráfico de un automóvil en ciertos empaques no implica una prohibición para operar un vehículo, sino que señala la conveniencia de revisar las instrucciones antes de conducir.

Debido a esto, muchos envases que usualmente se conservan en el hogar contienen un pictograma con un coche. Dicha marca, que se asemeja a una señal de advertencia, no impide la conducción, sino que alerta al consumidor sobre la importancia de revisar el folleto, el cual detalla todas las reacciones secundarias potenciales del fármaco.

Antes de ponerse al volante, los conductores que se medican deben comprobar si el fármaco es incompatible con esta actividad 
Antes de ponerse al volante, quienes estén bajo tratamiento farmacológico deberían asegurarse de que su medicación no afecte su capacidad para conducir. Fesvial

Ciertos medicamentos poseen componentes activos como la codeína, la cual puede inducir somnolencia y mermar la habilidad para manejar un vehículo, o la efedrina, que podría ocasionar un estado de mayor alerta y afectar los reflejos, comprometiendo así la seguridad al volante. Por esta razón, resulta esencial observar las instrucciones del empaque y proceder con cuidado antes de operar un vehículo.

La combinación de ciertos medicamentos para el resfriado con bebidas alcohólicas podría intensificar los efectos adversos que afectan la capacidad de conducir.

La DGT subraya que, si bien los tratamientos con fármacos anticatarrales alivian los síntomas del paciente, es aconsejable abstenerse de conducir. Si opta por hacerlo, se aconseja una vigilancia y cautela máximas para eludir cualquier peligro vial.

Además, la mezcla de estas medicinas con bebidas alcohólicas podría exacerbar sus efectos secundarios, intensificando la somnolencia, los vértigos o la ralentización de los reflejos, y elevando significativamente la probabilidad de sufrir un percance. Si de por sí la ingesta de determinadas sustancias farmacológicas representa un peligro al volante, este se agrava considerablemente al combinarse con bebidas alcohólicas.

Por esta razón, quienes ingieren bebidas alcohólicas deberían ser extremadamente cautelosos y considerar aplazar el acto de conducir hasta que los efectos tanto de los fármacos como del alcohol se hayan disipado. Incluso mínimas porciones de alcohol pueden intensificar las reacciones negativas de los medicamentos, por lo que es aconsejable revisar siempre las instrucciones del empaque y proceder con prudencia al operar un vehículo. Bajo estas condiciones, aun si la tasa de alcohol no resultara detectable en una prueba rutinaria, la opción más prudente es abstenerse de conducir por completo.