Actualidad

David Merino y Roberto Amor, banda La La Love You: “Fuimos a Varsovia a pasar un fin de semana y acabamos viviendo allí dos años, trabajando como profesores”

VIP sobre ruedas

Los vocalistas y guitarristas de este grupo musical explican que siempre paran en un bar de la autovía A6: “Su especialidad son las torrijas con helado de nata y el bocadillo de pollo en escabeche”

David Merino y Roberto Amor, miembros de la banda La La Love You

David Merino y Roberto Amor, miembros de la banda La La Love You

Cedida

La historia de La La Love You comenzó en Parla, en un local que olía a cables recalentados y a ganas de comerse el mundo. Desde entonces, lo que parecía una aventura de amigos se ha convertido en un viaje -literal y figurado- que ha ido creciendo ciudad a ciudad. Con el nuevo disco en marcha, están viviendo un momento que no figuraba en ningún plan y que se ha convertido en uno de los más especiales de su carrera: son la banda española de pop-rock con más oyentes en Spotify, rozando los 4 millones.

A esto se suma un hito histórico: a finales de año pasaron más de un mes entero en el Número 1 de México y el próximo mes de mayo estarán en el Auditorio Nacional, un escenario en el que los únicos artistas españoles que han tocado son Alejandro Sanz, Hombres G y Love of Lesbian. Mientras todo esto ocurre, David Merino y Roberto Amor siguen hablando del futuro con una naturalidad casi desconcertante, como aquel que hace kilómetros sin contarlos.

Con ese espíritu, vamos a girar el vinilo para escuchar la cara B de La La Love You: esa que se conoce menos, pero deja huella igual.

Roberto, David… ¿Cómo sois vosotros al volante cuando el cansancio aprieta?

Roberto: Suelo ser bastante prudente, aunque debo admitir que también algo despistado. A mí nunca me van a poner una multa por ir a 180 km/h, pero me la pueden poner por ir a 120 porque no he visto la señal que limita a 100 la velocidad.

David: Probablemente, de madrugada soy mejor conductor que por la mañana, porque, como soy muy nocturno en general, no me suele entrar sueño. Hay gente a la que le cuesta conducir cuando se hace de noche, pero, para mí, es el mejor momento. En cambio, a las nueve de la mañana o a las cuatro de la tarde tengo que parar cinco veces para tomarme un Red Bull.

La La Love You han publicado los discos 'Umm... Que rico!' (2009), 'La La Love You' (2013) y 'Blockbuster' (2023); también varios singles, entre ellos 'El Fin Del Mundo' (2019), triple Disco Platino.
La La Love You han publicado los discos 'Umm... Que rico!' (2009), 'La La Love You' (2013) y 'Blockbuster' (2023); también varios singles, entre ellos 'El Fin Del Mundo' (2019), triple Disco Platino.Cedida

¿Cuál de los dos es mejor conductor?

D.: Robert conduce más; yo soy más motero.

R.: David hace años que se mueve más en moto.

David, ¿qué moto tienes?

Tengo una Suzuki DR 250. Es pequeñita, de campo, pero con el kit de ciudad.

Roberto, ¿qué conduces tú?

Un Opel Zafira. Me gusta conducir vehículos grandes. Aunque no tengo carnet de camión, suelo conducir la furgoneta del grupo, una Mercedes Sprinter, y lo disfruto mucho.

La furgoneta es casi una extensión del grupo: ¿Con cuál habéis disfrutado más?

D.: Hemos viajado en un montón de furgonetas, pero esta es la primera que es nuestra y le tenemos mucho cariño. Además, la hemos diseñado a nuestro gusto y es muy cómoda.

R.: Como sabíamos que íbamos a pasar muchas horas dentro, la pedimos con unos asientos muy cómodos, con tele… ¡Todo lujo!

Ahora tenemos una furgoneta Mercedes Sprinter; como sabíamos que íbamos a pasar muchas horas dentro, la pedimos con unos asientos muy cómodos, con tele… ¡Todo lujo!”

David Merino y Roberto Amor

La La Love You

¿Cuándo os quedasteis tirados en un lugar imposible?

R.: Me acuerdo de un viaje que hicimos en un fin de semana en el que teníamos varios conciertos; veníamos de tocar en Málaga y ese mismo día teníamos que tocar por la noche en Huesca. Íbamos en una furgoneta que habíamos alquilado y, de repente, la furgoneta dijo “Hasta aquí”.

D.: ¡“Hasta aquí” era “hasta aquí”! Eso pasó en Jaén, a 40 grados a la sombra, el día más caluroso de todo el año.

R.: Estuvimos esperando que viniera una grúa, pero al final tuvimos que ir en otra furgoneta. La verdad es que el chico que nos estaba llevando resolvió la papeleta enseguida y lo gestionó todo increíble; el equipo, los amplificadores, la batería… Eso era un caos porque no podíamos moverlo en taxi. Resultó que él, en la gasolinera, empezó a preguntar a gente que pasaba con sus furgonetas y dijo: “Oye, mira, nosotros vamos a Madrid, nos hemos quedado tirados, ¿te importaría llevar esto?” Y claro, “esto” eran los amplificadores, la batería…

D.: Convenció a una pareja que iba a Madrid, con su furgoneta medio vacía, para que nos llevaran las cosas.

R.: Se lo llevaron todo y nosotros fuimos en taxi.

D.: Cuando llegamos a Madrid ya nos habían preparado otra furgoneta, cargamos las cosas en ella, llegamos a Huesca y tocamos. La verdad es que tiene mucho mérito lo del chico, Pastor se llama; fue increíble lo que hizo, un trabajo espectacular.

¿Hay algún trayecto que hagáis como si fuera un ritual antes de los conciertos?

D.: A mí me gusta cuando vamos por la A6 porque nuestro tour manager está obsesionado con un bar de carretera en el que siempre paramos. Su especialidad: Torrijas con helado de nata, durante todo el año, no solo en Semana Santa, y bocadillo de pollo en escabeche, de ese que tiene un sabor avinagrado. El sitio es rarísimo, pero a mí me gusta. Y sé que si vamos por esa carretera, vamos a parar a comer ahí, aunque sean las 7 de la tarde o las dos de la madrugada. Se llama Las Torres, está en la A6, pasado Tordesillas, hacia Benavente.

R.: De hecho, es entrar ahí y las camareras ya saben lo que queremos.

David Merino y Roberto Amor son los fundadores banda La La Love You
David Merino y Roberto Amor son los fundadores banda La La Love YouCedida

¿Alguna vez os ha venido la inspiración, literalmente, entre semáforos?

D.: A mí, la mitad de las veces sí.

R.: A mí también me pasa. Yo creo que es por el hecho de estar aislado de otros estímulos; estás ahí escuchando música de noche y de repente se te ocurre algo. Luego tienes que parar y coger el móvil para grabar una nota de audio con la idea que te ha ocurrido.

D.: A mí, la mitad de las veces sí. Es un clásico: a lo mejor estás todo el día en el estudio intentando buscar una solución, te topas con una pared y cuando ya te das un poco por vencido dices: “mañana más”. Entonces, coges la moto y, de camino a casa, cuando no estás pensando en nada, te vienen todas las soluciones de repente.

¿Qué os mosquea de los otros conductores?

D.: A Robert, todo. Él es el típico conductor picado, que va enseñando a conducir a todo el mundo: “Autoescuela Robert”. Siempre va diciendo “¡Que no tienes ni idea!”.

R.: O también: “¡Pon el intermitente!”. Es verdad que con el tiempo te molesta más que la gente no ceda el paso o vayan con tanta prisa que agobien a los demás.

Robert es el típico conductor picado, que va enseñando a conducir a todo el mundo; siempre va diciendo:“¡Que no tienes ni idea!”.

David Merino

La La Love You

¿El golpe más tonto?

D.: Esta anécdota es maravillosa. Yo no estaba, pero me la han contado tantas veces que la voy a explicar. Eso pasó cuando fuimos a tocar por primera vez en la Riviera. Era un día muy importante para nosotros porque era la primera vez que llenábamos una sala así de grande. Por un lado, iba Robert, llevando varias cosas en su coche, y por otro, Rafa, el batería de esa época y uno de los fundadores del grupo, que llevaba otras. Cuando llegaron a la altura de Plaza España, en un semáforo, ¡tuvieron un accidente entre ellos!

R.: Yo estaba quieto en el semáforo cuando, de repente, un coche me dio por detrás. Me bajé del vehículo enfadadísimo, directo a insultar al otro conductor, y cuando me di cuenta de que era Rafa, veo que viene la policía. Se bajan del coche, nos miran y dicen: “¡Coño, los La La Love You!”. ¡Literal! Nos cambió la cara y dio la casualidad de que habían estado en el concierto. Claro, la situación era muy cómica porque ellos nos pedían una foto, mientras nosotros nos acabábamos de dar un golpe. Al final, nos dijeron: “Bueno, esto lo arregláis entre vosotros, que sois amigos”.

En vuestra historia, ¿ha habido algún vuelo o desplazamiento que sintierais como un punto de inflexión, aunque pareciera un trayecto cualquiera?

D.: El pasado mes de marzo, en una misma semana, volamos a Las Vegas para grabar un videoclip y después volvimos a Madrid; dos días después a México para tocar en el Pepsi Center. Con dos destinos tan increíbles y siendo trayectos tan largos, sí que me hizo pensar: qué vida más guay estoy teniendo.

¿Cuál fue la última vez que os tocó un tostón por compañero de viaje?

D.: Yo es que me duermo rápido…

R.: David tiene ese superpoder y, cuando el avión se mueve, no sabe si es porque despegamos o porque ya hemos llegado. Es sentarse y quedarse dormido.

D.: El universo, en ese sentido, me quiere. Dani Alcover, nuestro ingeniero de sonido y productor, se enfada porque dice que si el avión está lleno y solo hay un asiento vacío, siempre es el de mi lado y que siempre me toca ventanilla, con espacio en los pies, mientras que a él le pasa todo lo contrario. En los viajes, el universo me respeta mucho.

La banda La La Love You es un grupo de música pop punk originario de Madrid 
La banda La La Love You es un grupo de música pop punk originario de Madrid Ricardo Rubio - Europa Press / Europa Press

¿Cuál fue el primer viaje de vuestra infancia que os hizo sentir que el mundo era más grande de lo que pensabais?

D.: Tuve la suerte de viajar muchísimo con mis padres. Cuando era pequeño, viajar fuera de España era algo mucho más excepcional, así que hacíamos muchos viajes nacionales. Mi padre siempre me decía: “Tú ya has estado en todas las provincias de España”. Teníamos muchas vacaciones, las aprovechábamos bien y viajábamos un montón. Cuando hice la comunión, me regalaron un viaje a Euro Disney.

R.: Ahora viajar a Francia ya no llama tanto la atención, pero recuerdo con muchísimo cariño un viaje organizado que hicieron mis abuelos con nosotros, sus nietos, porque era la primera vez que salía de España. Pasamos por Francia, Bélgica y Holanda y, al igual que David, también nos llevaron, a mis primas y a mí, a Euro Disney.

Al principio de La La Love You, ¿qué ciudad fue la primera en haceros sentir que el grupo comenzaba a despegar?

R.: Nuestro primer viaje fuera de Madrid fue a un pueblo de Navarra que se llama San Adrián, para tocar en un concurso de bandas. Fue muy especial porque era la primera vez que tocábamos fuera de Madrid y ya no era solo para nuestros amigos. Recuerdo que ese día tocamos con Sidonie; ellos iban como artistas invitados y nosotros éramos concursantes. Te hablo del año 2005 o 2006, y sí que ahí pensamos que aquello iba en serio y que tener un grupo molaba.

Por lo general, vuestras canciones viajan casi más rápido que vosotros mismos. ¿Alguna vez habéis notado que un escenario os conocía perfectamente antes de pisarlo?

R.: Mira, en el año 2014, hicimos gira de siete conciertos por Japón, y se produjo una situación supercuriosa: en España, en Madrid, tocábamos en sitios pequeños y todavía nos veía muy poca gente, mientras que allí en Japón ya habíamos editado un disco y la compañía que lo había sacado nos invitó a hacer gira. En los conciertos de Tokio se daba la casualidad de que había más gente que en Madrid, ¡y eso que no hablaban español! Pero te ponías a cantar y ellos medio tarareaban las canciones.

D.: Había el doble de gente de lo que éramos capaces de meter en Madrid, así que fue bastante chocante.

¿Dónde vais de vacaciones?

D.: A mí me gusta mucho hacer road trips y además viajar con gente, como con Robert; esta experiencia la hemos repetido un millón de veces. También me gusta mucho alquilar un coche solo en algún sitio y recorrer el lugar. Si viajo a un único destino, me cuesta bastante.

R.: Sí, los dos somos muy de hacer road trips en cualquier lugar. Lo hemos hecho en varios continentes y realmente es algo que nos apasiona.

Recuerdo un viaje que hicimos a Vietnam; compramos una moto, recorrimos 2.000 kilómetros por el país y luego la vendimos”

Roberto Amor

La La Love You

Casi 4 millones de oyentes en Spotify, algo inédito, un mes en el Número 1 de México… cuando veis esto… De verdad, Roberto, David, ¿qué os pasa por la cabeza?

R.: Que el mundo se ha vuelto loco.

D.: Suena muy cursi y tópico, pero siempre siento un agradecimiento enorme y me considero realmente afortunado de que así sea, porque es justo con lo que siempre había soñado. Cuando digo siempre, es siempre. Mis primeros recuerdos ya incluían este sueño. Con ocho o nueve años, me compraba mis vinilos, porque tenía gustos musicales muy tempranos, y me imaginaba siguiendo los pasos de mi hermana.

De los viajes que habéis hecho, ¿cuál no vais a olvidar, para bien?

R.: El viaje a Vietnam que hicimos hace ya ocho o nueve años. Allí hay un tipo de turismo en el que puedes comprarte una moto, pasar un mes viajando y luego venderla, porque no necesitas registrar tu nombre. Nos compramos una Honda Wing y recuerdo que el primer día, David, que ha manejado motos toda su vida, me decía: “Robert, mira, la de marchas va así, tal cual”. Después hicimos 2.000 kilómetros. La verdad es que me parece bastante chocante, porque allí hay muy pocos coches; más del 90% de la gente se mueve en moto. Es muy curioso, porque era la primera vez que vivía atascos de motos.

D.: Tiene mucho mérito porque se montó en la moto en Ho Chi Minh, que es una locura total. Le dijeron: “Esto va así: primero para abajo y luego para arriba”, y yo pensaba: se van a matar. Y mira, sobrevivió los 2.000 kilómetros. Hay una ventaja en esa cultura: como todo es un caos y saben que te puedes chocar o caer, la gente va muy despacio. Constantemente hay accidentes, pero es difícil que sean graves, porque el tráfico está tan colapsado que todos se mueven con mucho cuidado.

Los miembros de la banda son Roberto Amor (voz y guitarra), David Merino (voz y guitarra), Mía Berlín (coros y bajo) y Oscar Hoyos (batería).
Los miembros de la banda son Roberto Amor (voz y guitarra), David Merino (voz y guitarra), Mía Berlín (coros y bajo) y Oscar Hoyos (batería).Cedida

¿Dónde soñáis con dar un concierto?

D.: Ahora nos planteamos la posibilidad de hacer una pequeña gira por Estados Unidos. Es algo que nos han ofrecido varias veces y creo que sería un sueño muy guay de cumplir, sobre todo porque suena increíble. Miami, por ejemplo, suena genial; de repente piensas en Gloria Estefan y todo eso, y te imaginas cómo sería tocar allí.

R.: Sí, al final, muchos de los grupos que nos gustaban de pequeños, por los docentes y todo eso, eran americanos. Así que ir allí y tocar es algo que realmente nos hace ilusión.

En plena era digital, Instagram, redes sociales, 4 millones de oyentes… ¿Os escriben cartas?

R.: Los niños, fíjate, sí. Además, es algo bastante frecuente, porque no solo nos envían cartas, sino que a veces nos hacen dibujos increíbles. Cuando nos dan una carta escrita a mano, de vez en cuando la subimos porque nos hace ilusión que la gente la vea, y ellos también quieren que se comparta.

D.: Es muy bonito, la verdad.

¿A quién le pedisteis un consejo al comenzar?

R.: Hemos recibido consejos de amigos y grupos que ya habían tenido éxito cuando nosotros empezábamos. Por ejemplo, recuerdo una vez que tocamos en la sala Siroco en un homenaje a Los Nikis, que era una fiesta que nos encantaba, porque te juntabas con un montón de amigos para tocar versiones. Veía a Joaquín, de Los Nikis, y pensaba: “Ostras, le están haciendo un homenaje y él no se lo toma de esta manera, sino como que forma parte de eso igual que los demás”. Esa sensación de estar dentro de la pomada es lo que realmente mola.

D.: Recuerdo también con muchísimo cariño que, al principio de todo, grabamos una demo y la Comunidad de Madrid organizó un ciclo en el que grupos consagrados elegían a bandas que consideraban emergentes para llevárselas de teloneras. Era un recorrido por distintas salas y a nosotros nos llamaron desde Un Pingüino en Mi Ascensor. Me hizo especial gracia porque eran José Luis y Mario, dos tipos divertidísimos, con letras larguísimas que cuentan historias en clave cómica, algo que me dejó alucinado. En un momento dado les dije: “Oye, ¿cómo lo hacéis?, nosotros ahora mismo tenemos seis canciones y se me olvida la letra, ¿cómo te acuerdas de tantas?”. Me respondió muy serio: “Toma pescado, que tiene mucho fósforo, y un huevón para la memoria”. No se me olvidará nunca esa contestación, porque me hizo muchísima gracia.

Ahora nos planteamos la posibilidad de hacer una pequeña gira por Estados Unidos; es algo que nos han ofrecido varias veces y creo que sería un sueño muy guay de cumplir”

¿En qué viaje habéis tomado las decisiones más importantes?

D.: Nosotros tenemos un viaje clave que se alargó muchísimo: fuimos para un fin de semana y acabamos pasando dos años en Varsovia. Era una ruta en furgoneta, nos enamoró Polonia, allí hicimos amigos y, en una de esas visitas, surgió el “oye, ¿por qué no os quedáis?”. Primero fue una semana, luego un mes y al final terminamos dos años trabajando allí como profesores. Era un momento de inflexión en nuestra vida, porque no teníamos muy claro qué hacer con la música ni con todo lo demás, pero lo pasamos muy bien, aprendimos un montón y creamos muchas cosas. Al volver, todas esas ideas terminaron tomando forma.

R.: De hecho, regresamos a España porque habíamos firmado un contrato con Subterfuge para sacar nuestro primer disco con ellos. Ese acuerdo lo cerramos estando los dos en Polonia porque en aquel momento seguíamos viviendo allí.

¿Cuál es vuestro rincón para desconectar de todo?

D.: En general, viajar es algo que me ayuda mucho cuando necesito cambiar de chip, porque un viaje siempre me viene bien. No sé si tengo un rincón concreto, pero Varsovia, por ejemplo, es un lugar al que he vuelto muchas veces y no sé muy bien por qué, aunque siento que me identifico mucho con la ciudad.

R.: Es como cuando hablábamos de cosas bonitas que te marcan en la infancia, porque esa etapa también nos trae recuerdos muy buenos y volver a esos lugares ayuda a desconectar. Tengo que decir que últimamente soy bastante casero y me ha dado por la jardinería. A mí también me pasa y, para desconectar, voy al patio y me pongo a hacer cosas por ahí. Los jardines suelen estar hechos un desastre, pero esa sensación relaja mucho y me gusta un montón.

La La Love You, durante una actuación 
La La Love You, durante una actuación Cedida

Un aeropuerto es un escenario que hemos visto en películas, escuchado en canciones y leído en libros. En este sentido, ¿recordáis algún reencuentro o despedida que haya significado mucho para vosotros?

R.: Recuerdo muy bien la primera vez que volví a Varsovia. Vinieron a despedirme mis padres y, aunque yo estaba muy contento, ellos no tanto porque, al final, es tu hijo que se va fuera y no sabes muy bien cuándo va a volver. Volvimos un montón de veces, pero más allá del tiempo sin vernos, estaba esa sensación de distancia, de decir: mi hijo está afuera. Esa idea se les quedó muy marcada y ese momento lo tengo muy presente.

Si pudierais volver a un destino que visitasteis demasiado rápido, ¿cuál sería?

D.: Japón me voló la cabeza porque es una cultura tan distinta y todo resulta tan loco… Lo vivimos con muchas prisas: vimos siete conciertos en diez días y siempre me quedé con la sensación de que me encantaba todo, aunque no tenía el tiempo suficiente para escarbar más ni aprovecharlo. Así que me apetece volver a Tokio y profundizar en aquello, porque fue una experiencia increíble.

¿En qué rincón del mundo os gustaría que una canción vuestra se convirtiera en algo especial?

R.: Me gustaría que El fin del mundo fuera algo especial en Chile.

D.: Iba a decir exactamente lo mismo.

R.: Lo que pasa es que nosotros solemos irnos lejos a componer, porque es cuando estamos más liberados, sin tantas obligaciones. Fue cuando nos fuimos a Chile durante un mes y medio que compusimos El fin del mundo. Por eso sentiría que se ha cerrado un poco el círculo.

D.: Además, allí está la Patagonia, que no quiero que se hable solo de El fin del mundo, pero es verdad: como la canción se creó en Chile, sería muy bonito que allí fuera donde la gente la hiciera suya.

Solemos irnos lejos a componer, porque es cuando estamos más liberados, sin tantas obligaciones”

Roberto Amor

La La Love You

Si pudierais escoger un personaje de la historia, vivo o muerto, para hacer un viaje… ¿Cuál sería?

R.: Fíjate, no tiene mucho que ver con esto, pero cuando era pequeño había programas infantiles en los que salía Miguel de la Cuadra Salcedo haciendo La Ruta de Quetzal. Yo lo veía en la tele y pensaba: “Joder, qué suerte tienen estos niños con esa experiencia, ¿por qué mi colegio no hace cosas así?”. Ahora lo vivo de otra manera, pero entonces me parecía un cuento vivir todo lo de los mayas y esas aventuras. Me fascinaba todo aquello, así que me hubiera gustado ser uno de esos niños.

D.: Es que soy más urbano. A mí los viajes de aventura en la selva y esas cosas no me llaman tanto. Yo me iría con Hunter S. Thompson, el de periodismo a lo gonzo.

Si de esta charla fuera a salir una canción de La La Love You, ¿qué título llevaría?

R.: Lo tengo claro: hay una canción que ya se llama así y yo escogería esa, aunque no es de La La Love You: Carreteras infinitas de Sidonie.

D.: Yo pensaba que ibas a decir A Toda mecha.

Escuchar a Roberto y a David hablar de ciudades, paisajes, carreteras y momentos atrapados entre franjas horarias confirma que su trayectoria no solo se entiende a través de sus discos, sino de los caminos que los llevaron a ellos. La sensación que me queda al terminar esta conversación es que, para La La Love You, cada viaje ha sido un capítulo, y cada desplazamiento, una manera de volver a empezar. Quizá por eso su historia sigue expandiéndose: porque, al final, siempre encuentran una nueva carretera que tomar.

Etiquetas