Xavi Coral, periodista: “Uso un coche eléctrico para ciudad y uno de combustión para viajes largos; todavía tengo un pie en cada mundo”
Vip sobre ruedas
El presentador del 'TN migdia cree que debería buscarse alguna alternativa para el transporte y reparto de mercancías, que se sigue realizando a base de camiones

Xavi Coral, periodista y presentador de TV3, va en coche desde Terrassa a los estudios de Sant Joan Despí

Xavi Coral, presentador del informativo TN migdia, es uno de los rostros más populares y carismáticos de la televisión catalana. Vinculado a la cadena pública desde hace casi tres décadas, el periodista también se ha introducido en el mundo de la novela con Aprendre a esquivar les bales, una obra por la que fue galardonado, hace un año, con el 25º Premio Joaquim Amat-Piniella.
Este profesional de la comunicación cada día entra en muchos hogares a través de la pequeña pantalla para explicar los temas de actualidad. Una actualidad en la que los problemas de movilidad ocupan cada vez más titulares y que Xavi Coral confiesa sufrir como cualquier otro usuario cuando se desplaza diariamente desde su domicilio en Terrassa hasta los estudios de Sant Joan Despí, en Barcelona.
Se da la circunstancia de que tu vinculación con el mundo de la movilidad ha sido también profesional.
Y muy temprana en mi trayectoria porque yo fui durante un par de temporadas el “hombre del tráfico” en TV3. El espacio lo inventó Eduard Boet, le siguió Miquel Piris y el tercero ya fui yo. Después vino Martí Gironell. Entonces no teníamos los medios que hay ahora de cámaras y helicópteros, así que lo solucionábamos llamando al RACC, a gasolineras, a algunos voluntarios que teníamos localizados y nos iban contando cómo evolucionaba el tráfico y cómo estaba la carretera. Aun así, conseguíamos dar un servicio muy actualizado.
Los que vamos cada día a trabajar a Barcelona nos damos cuenta de cómo se ha ido degradando el tráfico y entorpeciendo la circulación”

Hoy más que nunca la movilidad sigue siendo una preocupación para los catalanes...
Todos los que venimos cada día a trabajar a Barcelona desde fuera, como es mi caso, nos damos cuenta de cómo se ha ido degradando el tráfico y entorpeciendo la circulación. Cada vez somos más en la carretera, cada vez tardamos más y el transporte público no siempre es la solución. Si a esto le sumas ahora todo el caos ferroviario, que las vías están saturadas y que no están en su mejor momento de mantenimiento, evidentemente la gente se preocupa mucho más.
Otra cosa que me llama la atención es, por ejemplo, cómo se sigue haciendo el reparto de mercancías por todo el país todavía solamente a base de camiones. Soy realista; entiendo que son imprescindibles, pero quizás habría que buscar otra fórmula. Hace algún tiempo recuerdo que se habló de una especie de “tren de camiones”, de una circulación unificada de convoyes a horas determinadas, pero ya no se ha vuelto a hablar de ello. O potenciar un tren de mercancías de proximidad. No sé si sería factible, pero es evidente que ha llegado el momento de buscar nuevas ideas en transporte de mercancías también.

Me imagino que la televisión pública aborda la movilidad con el compromiso de denunciar la decadencia de las infraestructuras y concienciar sobre el uso racional de estas.
Debemos hacer las dos cosas. Lo primero es siempre contar lo que pasa, después preguntarnos por qué pasa y sacar conclusiones de esas respuestas. Respuestas que deben dar los especialistas en el tema, no nosotros. A nosotros nos corresponde interpelar a las administraciones para que pongan solución a esos problemas y nos digan qué se está haciendo al respecto. Somos un servicio público y nos debemos a lo que interesa a los catalanes. Hubo un tiempo en que costaba que las noticias sobre tráfico y movilidad entraran en la escaleta de un TN. Ahora las abren porque son casi una cuestión de país.
Antes costaba que entraran las noticias de tráfico y movilidad en los informativos; ahora los abren porque son casi una cuestión de país”

Dejemos entonces las cuestiones de país y vayamos a las más personales. ¿Te gusta conducir?
Me encanta conducir. Yo pertenezco a esa generación que corría a sacarse el carnet en cuanto cumplía los 18 y que veía en el conducir la confirmación oficial del paso a la edad adulta. Yo me saqué la teórica incluso antes de los 18 de las ganas que tenía. Ahora parece que han cambiado las prioridades y a los jóvenes ya no les interesa tanto, probablemente porque socializan de otra manera. Sin embargo, para la gente de mi quinta, tener coche representaba poder hacerlo todo: ir con los amigos, los primeros viajes... ¡Aún recuerdo la sensación de sentirme importante cuando conduje por primera vez el Chrysler 150 de mi padre! Además, era uno de los pocos coches que en ese momento tenían elevalunas eléctrico, y aquello era ya puro estatus. Me pasaba el día subiendo y bajando las ventanas. También esto ha cambiado; ahora el coche ya no es tanto un elemento de estatus, salvo que estemos hablando de superdeportivos. Pero vamos, más allá de todo esto, siempre he tenido coche y siempre lo he disfrutado mucho.
¿Y como conductor ochentero has sido de esos que se daba alegrías con el pedal del gas?
No voy a negar que de joven me gustaba correr. También es verdad que había otra visión en la sociedad a propósito de la velocidad. Sí que me gustaba correr, pero siempre cuando y donde se podía. Jamás fui un descerebrado. Ahora voy muy tranquilo, con menos prisas y, de hecho, me lo paso hasta bien ajustando los horarios de salida y llegada, casi como si fuera una prueba de regularidad. He aprendido con la edad a disfrutar del viaje, a aprovechar el rato de conducción para estar tranquilo y para escuchar la radio.

Precisamente esto quería preguntarte: ¿qué música suena siempre en el coche de Xavi Coral cuando está conduciendo?
Como te decía, conducir es uno de los escasos momentos que tengo para estar tranquilo conmigo mismo después del estrés y la tensión del trabajo y, en cierto modo, es algo introspectivo, por lo que al volante prefiero la voz a la música. Escucho sobre todo la radio y algún podcast; tengo varias emisoras memorizadas y voy pasando de una a otra. Es un pequeño placer escuchar sin prisas a personas contándome cosas, informándome o simplemente debatiendo. También es verdad que, a veces, ya cuando estoy un poco saturado de tanta opinión y tanto dato, me paso al rock sinfónico ochentero, a Supertramp, a Pink Floyd, Queen, Dire Straits, Police...
¿Y qué no falta nunca en la guantera?
Sé que hay gente que te ha contestado verdaderas maravillas a esta pregunta, pero yo lamento ser muy soso porque solamente unas gafas de sol. No tengo muchas manías.
El coche eléctrico ha sido un avance notable y se va a ir imponiendo a medio plazo, aunque a día de hoy el de combustión resulte más flexible”

¿Eres buen acompañante o eres de los insoportables que no deja de dar instrucciones y avisar al conductor de inminentes peligros imaginarios?
Soy de los que, si no conduzco, a los 30 segundos estoy durmiendo. Normalmente, no sufro cuando voy en el asiento de la derecha.
Has apostado por el coche eléctrico. ¿Cómo valoras la experiencia?
Para ser sincero, debo decir que tengo un coche eléctrico para moverme por la ciudad -aunque en realidad es de mi mujer, que también lo usa mucho por Barcelona-. También tengo uno de combustión más grande que utilizo casi exclusivamente para viajes largos o de fin de semana. Estoy en esa fase en la que todavía tengo un pie en cada mundo y descubriendo las respectivas ventajas e inconvenientes de uno y otro. Evidentemente, para desplazamientos interurbanos cortos, el motor eléctrico es una gran alternativa. Sin embargo, te obliga a planificar mucho más cada desplazamiento porque la autonomía y el tiempo de recarga son los que son. El coche de combustión te da más libertad en ese sentido porque es llenar el depósito y tirar. De todos modos, y pensando en términos de sostenibilidad, está claro que el coche eléctrico ha sido un avance notable y se va a ir imponiendo a medio plazo, aunque a día de hoy el de combustión resulte más flexible.

¿Recuerdas con especial cariño algún viaje?
Soy un enamorado de Menorca, vamos con mi mujer desde hace muchos años y siempre embarcamos el coche. Para mí siempre es especial el momento en que se abre el portón del ferry y comienzo a conducir por la isla y ver esos paisajes. Ese tramo significa vacaciones, amigos, ocio, tiempo libre... Es uno de los momentos que más me gusta del año. Me gusta mucho viajar en coche y me he recorrido casi toda España. Durante muchos años en Semana Santa nos dedicamos a descubrirla y lo pasamos muy bien.
¿Y por el extranjero?
Cuando fui corresponsal en Bruselas, me tocó vivir en la capital belga cuatro años y me llevé el coche. En verano viajábamos de Bruselas a Barcelona y esos viajes los recuerdo igualmente con mucho cariño porque nos gustaba mucho planificarlos con Txell y aprovechábamos para hacer alguna escapada por algún rincón de Francia, ir a restaurantes... Era un viaje largo que si lo hacías de un tirón era muy duro, así resultaba muy interesante.
En Arizona, me multaron por conducir con exceso de velocidad por una de esas carreteras rectas del desierto; el sheriff me echó una bronca descomunal”

¿Y alguna anécdota de esas que siempre se quedan ya en tu “archivo”?
Pues la multa que me metieron en Arizona, Estados Unidos. Era una de esas carreteras de desierto que parecía de película, con rectas larguísimas. El límite de velocidad estaba en 80, aunque, como no pasaba casi nadie, le dabas un poquito más de alegría. Hubo un momento en el que nos cruzamos con uno de esos enormes camiones americanos de morro largo y justo pegado detrás, imposible de ver a primera vista, circulaba un coche del Sheriff. Por el retrovisor ya vi cómo ponía las luces de la sirena, daba la vuelta y venía a por mí. No tengo nada que reprocharle porque yo estaba excediendo mucho el límite. Recuerdo que me echó una bronca descomunal. Me dio tres opciones: acudir a un juicio rápido, hacer trabajos para la comunidad durante varios domingos o bien pagar la multa en efectivo en la comisaría local. Obviamente, pagamos la multa -algo más de 100 dólares, si no recuerdo mal- y seguimos adelante.
Algunos de los rostros populares que han pasado por esta sección confesaban que en el coche se sentían menos observados y otros, por el contrario, más expuestos. ¿Tú cómo lo vives?
Con naturalidad. Suele pasar alguna vez que te reconozcan en algún atasco, pero no me molesta en absoluto. Cuando haces este trabajo es inevitable que eso suceda y tienes que aceptarlo y si no, no te pongas a ello. Además, si la gente te reconoce, quiere decir que tu trabajo llega, que tienes una cierta repercusión y que se entiende lo que haces. Personalmente, la gente que te saluda es siempre muy agradable; en las redes es otra cosa, pero bueno, ya sabemos lo que hay.

