Toni Clapés: “Conducir hoy por Barcelona es un infierno, estamos en el modelo madrileño del atasco”
VIP sobre ruedas
El director y presentador del programa 'Versió RAC1', líder de las tardes radiofónicas en Catalunya, es muy crítico con las políticas de movilidad que se han aplicado durante años en la ciudad condal

Antoni Clapés Casals, más conocido como Toni Clapés, es un galardonado presentador de radio y televisión español

Además de ser uno de los referentes del periodismo radiofónico del momento, Toni Clapés es también un reconocido apasionado de la Fórmula 1 en general y de la escudería McLaren en particular, cuyas andanzas por los circuitos sigue casi con la misma devoción que las de su Barça por los campos del mundo.
Una pasión que, según él mismo explica, le viene de la infancia y acompañada de agradables recuerdos de familia. Pero más allá de su gusto por las carreras automovilísticas, su privilegiado puesto de observación desde el micrófono de Versió RAC1 le ha permitido convertirse en un analista certero de la movilidad de la capital catalana y de su evolución. Y de todo ello hablamos con el director y presentador del programa galardonado con el Premio Ondas al mejor programa de radio 2025.
Es casi inevitable empezar preguntándote por el origen de tu pasión por la Fórmula 1.
Mi amor por la F1 nace en mi infancia, de cuando el Gran Premio de España se corría en Montjuic. Mi padre era socio del club de tenis Pompeia -que aún existe, por cierto-, desde cuyas pistas se veía un buen tramo del circuito. Cuando llegaba la carrera se cerraba todo el perímetro de la montaña, pero nosotros podíamos acceder al club por nuestra condición de socios y desde ahí veíamos pasar los coches. Cada Gran Premio era casi un ritual familiar; subir al Pompeia a ver las carreras y después comer juntos. Guardo un recuerdo muy bonito de esos momentos con mi padre. A partir de ahí me enganché a esta competición.

Y dentro de la cultura de la F1 eres un especial seguidor de la escudería McLaren.
De eso tiene la culpa Ayrton Senna. Los años de Senna y Alain Prost, con esos McLaren blancos y naranja, siguen representando para mí lo mejor de lo mejor de la F1. Viví intensamente cada carrera de Senna y celebré cada uno de sus títulos con verdadera pasión. Para mí Ayrton ha sido el más grande de todos los tiempos y, aunque me alegro muchísimo de los actuales campeonatos mundiales de McLaren, sigo echando de menos que no tenga un piloto de ese nivel, de ese carisma. Es innegable que la escudería ha dado un salto importante, pero le falta un piloto que marque la diferencia.
Bueno, en realidad no lo tiene McLaren ni nadie. A la que lo dejen Alonso y Hamilton se habrán ido los últimos entre los grandes y será la “nueva” Fórmula 1.
Estoy de acuerdo contigo en que cuando se marchen Alonso y Hamilton se acabará con ellos una raza muy especial de pilotos que, francamente, no sé si volveremos a ver. Hamilton es un fuera de serie por mucho que ahora se le critique, Alonso igual... Un genio capaz de hacer milagros con coches poco competitivos y por supuesto Max Verstappen, que está en otra liga respecto a los demás.
Y la gente que viene a trabajar desde fuera de Barcelona no lo hace por capricho, sino porque en muchos casos ha tenido que dejar la ciudad por los precios inalcanzables”

Bajemos de las estrellas al ámbito más doméstico. Desde la perspectiva de la actualidad que te da el estar al frente del Versió RAC1, ¿dirías que la movilidad comienza a estar muy arriba en la lista de preocupaciones de tus oyentes?
Sin ninguna duda, y especialmente en Barcelona, que es donde vivo y donde me centro. Tengo claro que en su momento no se planificó pensando a años vista, y ahora tenemos el colapso que tenemos. Un día Fernando Echegaray -el antiguo Director del Aeropuerto del Prat- me explicaba cuando todavía no estaban terminadas las obras de la actual T1 que él ya estaba planificando la ampliación de la terminal satélite porque “las infraestructuras de un país han de hacerse con una previsión de veinte años”.
Con la movilidad no se ha tenido esa previsión; se ha pretendido penalizar al conductor a ver si deja de serlo por aburrimiento, pero sin darle alternativas ni al conductor local ni al que viene a trabajar a Barcelona. Y la gente que viene a trabajar desde fuera de Barcelona no lo hace por capricho, sino porque en muchos casos ha tenido que dejar la ciudad por los precios inalcanzables. ¿Cómo narices van a ir a trabajar esas personas si no les dejas entrar con su coche?

La sensación de continua improvisación forma parte un poco de la idiosincrasia de la movilidad barcelonesa. Es algo casi histórico...
Pero nunca tanto como en estos últimos ayuntamientos de Colau. El objetivo de ir eliminando coches me parece muy loable, pero no puedes pretender, a menos que la ideología te ciegue, que de un día para otro la gente los deje en su casa sin darle alternativas reales. Para hacer eso tienes que trabajar pensando a largo plazo y gestionar una transición lógica; crear aparcamientos disuasorios gratuitos a la entrada de la ciudad, crear terminales de autobuses, reforzar y ampliar el transporte público a ser posible gratuito, mejorar la red ferroviaria y lograr -en definitiva- que resulte más fácil, rápido, económico y cómodo moverse en transporte público que en vehículo particular. Eso significa inversión que no puedes dedicar a otras cosas y además no da votos a corto plazo. Pero aquí lo único que se ha hecho es fastidiar al ciudadano, penalizarlo, multarlo y cargarlo de impuestos nuevos. Y de la persecución a las motos ya ni te hablo; cada vez les quitan más sitios para aparcar cuando son una solución más que un problema. Peor no se ha podido hacer.
El objetivo de ir eliminando coches me parece muy loable, pero no puedes pretender que de un día para otro la gente los deje en su casa sin darle alternativas reales”

Es innegable que no hace tanto por Barcelona se conducía con mucha más fluidez, y no estoy hablando de hace medio siglo.
Las políticas Colau han destrozado por completo el flujo circulatorio. No puedes ir estrechando arterias principales y pensar que no pasará nada, porque cuando taponas arterias se crean trombos. Ahora mismo Barcelona es un enorme trombo y los trombos dejan secuelas. Hay heridas en el tejido circulatorio barcelonés que costará revertir.
Otro ejemplo de pura gestión ideológica son las “superilles”. Sus promotores están muy orgullosos porque se ha apaciguado Consell de Cent ¡a base de perjudicar a la calle Valencia cargándole todo el tráfico, toda la polución y todos los problemas! Eso no es apaciguar nada, eso es mera propaganda. Oscar Tusquets explica muy bien que el modelo Cerdá era un modelo democrático en su origen; todas las calles eran iguales. Colau ha conseguido un modelo clasista con ciudadanos del Eixample de primera y de segunda según vivan en una calle u otra. Muy de izquierdas y solidario no me parece, pero es lo que tiene gobernar desde los dogmas ideológicos.
Y de la persecución a las motos ya ni te hablo; cada vez les quitan más sitios para aparcar cuando son una solución más que un problema”

Volvamos a temas más agradables. Además de ver los coches desde la barrera ¿te gusta conducirlos?
Me gusta mucho conducir y lo disfruto desde que me saqué el carnet con 18 años. Me gusta sobre todo conducir en desplazamientos largos, la experiencia del viaje en coche. Por la ciudad apenas conduzco; vivo muy céntrico y voy a casi todas partes o a pie -que es lo que intento hacer más- o en transporte público.
Conducir hoy por Barcelona es un infierno. Echo de menos esa Barcelona por la que se circulaba bien y en la que el Plan Cerdá lo hacía todo más fácil. Pascual Maragall siempre presumía de que Barcelona había elegido el modelo de la fluidez de tráfico frente al modelo del atasco que era Madrid. El consistorio Colau quiso ser más listo que Cerdá y gobernar desde la ideología en vez de desde el pragmatismo y el resultado es que ahora ya estamos también en el modelo madrileño del atasco.

Ahora eres un personaje muy conocido, ¿te molesta la exposición a la que te obliga el transporte público?
En absoluto. No se por qué me rodea la fama de que soy arisco y no me gusta que me saluden. Siempre que me lo piden empiezan con la misma frase “perdona, sé que no te gusta...” Y no es verdad, no tengo ningún problema en que la gente me pare y me salude. De hecho, me encanta. De verdad que no sé de dónde ha salido esa imagen, porque yo nunca he dicho que no me guste.
¿Recuerdas algún viaje con especial cariño?
Pues tengo varios pero especialmente uno que hicimos en familia, con mi mujer y mi hija desde Barcelona, pasamos por la Costa Azul, recorrimos la Toscana y acabamos en Venecia. Todo en coche. Fueron unos días muy bonitos, aunque llegando a Venecia mi hija olvidó en un área de servicio su mochila en la que llevaba el móvil con las fotos del viaje; nos perdimos al intentar recuperarla, pasamos un mal rato en el que hubo nervios y lloros y al final tuvieron que intervenir hasta los Carabinieri. Milagrosamente la recuperamos. Hicimos otro muy bonito también por la Provenza, llegamos a París, pasamos por Normandía y regresamos por el País Vasco.
Como te digo lo que más me gusta como conductor es viajar. Puedes ir a tu bola, no estás atado a unos horarios ni al trato vejatorio al que te obligan los aviones, puedes parar cuando quieres, comprar lo que quieres y cargarlo en el maletero sin preocuparte de nada.
¿Qué no falta nunca en la guantera de tu coche?
No faltan nunca caramelos balsámicos de eucalipto y también de café con leche, todos los papeles, el chaleco reflectante y ahora la baliza de las narices. Lo de la baliza es otro escándalo; se ve menos que los “warnings” del coche. Algún día descubriremos qué o quién hay detrás del tema baliza y los cientos de millones de euros que ha movido.
¿Y qué música suena siempre en tu lista de reproducción mientras estás al volante?
Soy muy ecléctico y depende mucho de mi estado de ánimo. Procuro que la música que suena mientras conduzco sea un poco la banda sonora del momento y que encaje con el paisaje, con el clima, con el ambiente... En base a todo eso me pongo una canción u otra.


