Consejos

Nunca serás un buen copiloto, si cometes estos errores

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El erróneo comportamiento del acompañante puede influir negativamente sobre el conductor

Conductor y copiloto deben formar un equipo

Conductor y copiloto deben formar un equipo

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La compenetración entre la persona que va al volante y la que se sienta a su lado es una de las claves que confluyen en una buena conducción. El entendimiento entre estas dos figuras resulta clave en la competición deportiva, como vimos, por ejemplo, en la época que Carlos Sáinz y Luis Moya luchaban por el Mundial de Rallys, pero también en nuestros desplazamientos diarios. Todos hemos experimentado comportamientos muy diversos de nuestros copilotos, desde quienes colaboran positivamente hasta quienes por su actitud pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente.

El buen copiloto se encarga de ocuparse de los pasajeros de los asientos posteriores, en especial si son niños 
El buen copiloto se encarga de ocuparse de los pasajeros de los asientos posteriores, en especial si son niños Getty

Ayudar al conductor y velar por la seguridad es el requisito que debe cumplir el copiloto cuando se sube al coche. Debe ser participativo en las tareas que se le requieren y evitar las distracciones, que en España son la causa principal de los accidentes mortales de tráfico. En un 28% de los accidentes con víctimas mortales en 2019 concurrió esta circunstancia, según constata la DGT, lo que refuerza la idea de que la falta de concentración durante la conducción es un factor recurrente en la accidentalidad en nuestras carreteras.

Pareja ideal

Los estudios demuestran que la combinación con menor accidentalidad es el dúo conductora-copiloto

Según un estudio de la Fundación Línea Directa, la pareja formada por dos hombres, en especial si ambos son jóvenes, es la que tiene un mayor riesgo de accidentalidad al volante, concretamente un 0,08%. A esta conclusión ha llegado también la universidad australiana de Monash tras realizar un estudio sobre la influencia que ejercen los pilotos sobre los conductores. “Los conductores jóvenes tienen más riesgo de dejarse distraer e influir negativamente por su falta de experiencia, no saben que las acciones del copiloto pueden ser perjudiciales para ellos”, sostiene el informe.

En cambio, cuando conduce una mujer y a su lado se sienta un hombre estamos ante la pareja conductor-copiloto más segura, con un riesgo de accidentalidad de solo el 0,014%, señala la investigación de la Fundación Línea Directa. Si dos mujeres comparten los asientos delanteros del coche el riesgo de accidente es del 0,028% y cuando es el hombre el que conduce y la mujer viaja a su lado aumenta hasta un 0,03%.

Independientemente de cuál sea tu sexo y de la combinación que se produzca con la persona que conduce el vehículo vamos a repasar aquellos comportamientos que te impiden ser un buen copiloto.

Ni el móvil ni consejos nocivos
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Fomentar la conducción de riesgo

Ni el móvil ni consejos nocivos

Distrae al conductor mostrándole el teléfono móvil para que lea el contenido de lo que aparece en la pantalla o enseñándole el diario o la revista que está leyendo en ese momento, le anima a que incumpla las normas de circulación, sobrepasando los límites de velocidad, saltándose semáforos, adelantando cuando está prohibido… Pone en riesgo a las personas que viajan en el coche y a los demás usuarios de la vía pública

Frecuente entre conductores experimentados
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Criticar la forma de conducir

Frecuente entre conductores experimentados

Es una práctica que afecta a muchos conductores que no están acostumbrados a sentarse en el asiento del copiloto. Se sienten inseguras al no poder manejar el vehículo y transmiten esa sensación al conductor. Si la persona que conduce es inexperta esto no hará más que acrecentar su inseguridad.

Las palabras, en su justa medida
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Hablar por los codos

Las palabras, en su justa medida

Muchos conductores piden a sus acompañantes que les hablen, sobre todo cuando deben afrontar un desplazamiento largo y monótono, para evitar quedarse dormidos al volante. Hay personas que se toman este encargo al pie de la letra y hablan por los codos, lo que al final puede resultar contraproducente para quien está al volante por la pesadez que le produce.

Tan peligros como el alcohol
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Discutir con el conductor

Tan peligros como el alcohol

Una discusión entre el conductor y el copiloto puede incrementar la posibilidad de sufrir un accidente al aumentar la posibilidad de que la persona que va al volante se distraiga y pierda la concentración. Lo mismo puede suceder con las muestras desmesuradas de afecto. Un estudio de Prevensis, empresa dedicada a la formación en seguridad industrial y vial, demuestra que las emociones descontroladas a causa de una discusión con el copiloto pueden afectar a la conducción del mismo modo que el consumo de estupefacientes o la ingesta de alcohol.

Riesgo de estresar al conductor
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Advertirle constantemente sobre peligros

Riesgo de estresar al conductor

Estar demasiado pendiente de la carretera y encima del conductor es otro mal hábito que experimentan algunos copilotos. Las indicaciones excesivas sobre lo que debe hacer el conductor en cada momento pueden llevar a este a una situación de estrés que le haga perder la concentración y e inicie una discusión con su acompañante. La participación del copiloto depende en muchos casos de cómo la percibe el conductor.

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