Arturo Pérez-Reverte, escritor: “Hemos criado a los jóvenes pensando que el mundo se soluciona conectando un teléfono a un enchufe, y es un error porque les hemos quitado los mecanismos defensivos”
Educación digital
El escritor y periodista hace referencia en una entrevista para El Hormiguero a la falta de preparación de los jóvenes ante posibles eventualidades
Los adolescentes están convirtiendo a ChatGPT en su diario personal, sin advertir los peligros que conlleva: “Necesitamos enseñar a jóvenes, docentes y padres a decodificar y contextualizar estos usos”

Arturo Pérez-Reverte en El Hormiguero
Durante las últimas décadas, hemos asistido a un profundo cambio social y tecnológico. Las nuevas realidades digitales han dado forma a la vida cotidiana y se han convertido en un escenario de relaciones para los más jóvenes. En este contexto, y más allá de los riesgos que implica un uso inadecuado de las mismas, Arturo Pérez-Reverte habla de una “generación hiperprotegida”. Así lo aseguraba hace tres años, en una entrevista para El Hormiguero que hoy vuelve a estar de actualidad.
“Estamos criando generaciones de jóvenes que, en este momento, no están preparados para cuando venga el iceberg del Titánic”, sostenía entonces. “Los hemos criado pensando que el mundo se solucionaba conectando un teléfono a un enchufe; y es un error porque les hemos quitado los mecanismos defensivos”. De esta forma, el escritor y periodista, autor de libros como El capitán Alatriste (1996) o Falcó (2016), hacía referencia a una preocupante realidad: el desconocimiento sobre el propio mundo.
Arturo Pérez-Reverte habla de una generación hiperprotegida
Los más jóvenes y las nuevas tecnologías
“La violencia es mala. Bueno, depende. Es mala, menos cuando tienes que defenderte”, añade Pérez-Reverte. “Cuando vienen otros que sí ejercen la violencia, para quienes es natural y ven en el dolor, la soledad, el fracaso, la muerte… como marcas diarias cotidianas, estamos en inferiores condiciones. Y nos van a ganar”. Con estas palabras, el escritor aboga por la necesidad de estar preparados ante lo que pueda venir, si bien es verdad que fueron sacadas de contexto durante la DANA de Valencia.
En aquel momento, el literato se vio en la obligación de aclarar que su reflexión estaba enfocada únicamente en las nuevas tecnologías. “Estamos criando chicos demasiado confortablemente instalados en un mundo irreal”, añadía; justo antes de poner como ejemplo el caso de la linterna. “Una linterna está para cuando no hay luz; y guardas las pilas por si hay un apagón o algo. Ahora, si miras en Amazon, casi todas las linternas son de batería autocargable, necesitan un enchufe. Con lo cual… si se va la luz, ¿quién carga la linterna?”.
¿Estamos preparados para un “apagón”?
“Esto es muy simbólico, pero muy real”, prosigue el escritor durante su entrevista. “Es lo que estamos haciendo: se lo confiamos todo a un enchufe”. De esta forma, pone de manifiesto el inherente “alejamiento de la realidad” que supone la vida inmersa permanentemente en el entorno de la red. Hablamos de algo que “otros en África, Asia o América del sur sí conocen” y que, en sus palabras, “nos hace vulnerables”. “Estamos dejando a chiquillos indefensos para cuando venga el apagón”, concluye Arturo Pérez-Reverte.
Cuando España se quedó a oscuras, el pasado 28 de abril, nos encontramos ante una prueba inesperada. La pregunta es inevitable: ¿estamos preparados para afrontar la caída de los servicios tecnológicos? Aquel corte duró solo unas pocas horas, pero fue suficiente para paralizar los transportes y dejar sin cobertura a millones de personas. Asimismo, la sensación de desconcierto que se generó, con especulaciones de todo tipo, fue quizás el aspecto más revelador.
“La mayoría de los hogares no disponía de linternas, pilas, radio, efectivo ni provisiones básicas, como agua o alimentos que pudieran conservarse y consumirse sin electricidad. Además, pocos tenían un plan familiar para actuar en caso de emergencia”, explica la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Valladolid. Este mismo centro explica que el miedo fue mayor para aquellos que no consiguieron informarse durante las primeras horas de lo que sucedía, mostrando así la “importancia de la conexión digital incluso en contextos de emergencia”.

