Las voces más influyentes de la IA explican cómo preparan a sus hijos para el mercado laboral: “No quiero que la vean como una amenaza”
Sin alarmismo
The Wall Street Journal reunió a responsables empresariales y docentes con descendencia de distintas edades para conocer sus criterios, y todos reconocieron que reflexionan sobre empleo y automatización
Por qué la IA no acabará con los empleos de cuello blanco

Las familias miran al futuro laboral con una mezcla de ilusión y vértigo ante el avance de los sistemas automáticos
Muchos padres miran a sus hijos y piensan en lo que vendrá dentro de diez o quince años. Hablan de estudios, de carreras y de si habrá trabajo cuando la inteligencia artificial esté en casi todas las oficinas. La duda no es pequeña, porque ya se ve cómo los programas escriben, calculan y proponen decisiones.
Elegir qué estudiar es desde hace tiempo una apuesta a largo plazo, pero más en estos momentos de incertidumbre por culpa de la IA. Esa inquietud explica por qué varias figuras del sector tecnológico reciben siempre la misma pregunta.
El diario The Wall Street Journal planteó esa cuestión a cinco referentes del sector para saber qué aconsejan a sus propios hijos, que tienen entre seis meses y 26 años. Todos admiten que piensan en el impacto de la IA sobre el empleo, aunque ninguno habla de pánico.
Porvenir profesional
Cinco voces influyentes explican qué aconsejan en casa
La presidenta y cofundadora de Anthropic, Daniela Amodei, explicó en esa conversación que “lo que no va a ser reemplazable es cómo tratas a otras personas, cómo te comunicas con ellas y lo amable que eres”.
Añadió que esas cualidades humanas ganarán peso a medida que la tecnología tenga más presencia en el trabajo. También defendió que las personas mantienen el deseo de crear y de estar en grupo, incluso cuando las máquinas hacen más tareas.

Ethan Mollick, profesor en Wharton y autor de un libro sobre convivencia con la IA, contó en la misma entrevista que en su casa el tema aparece en la mesa, aunque sus hijos no lo viven con la misma preocupación.
Allí afirmó que “los trabajos generalistas, donde se agrupan muchas habilidades distintas, son buenos empleos en un mundo con IA”. Puso como ejemplo la medicina, donde no todo es diagnóstico y donde una herramienta puede ayudar en lo que uno hace peor. Además, aconseja una formación amplia y profunda, porque nadie puede garantizar qué oficio quedará intacto dentro de veinte años.
Manny Medina, cofundador de Paid.AI, mira hacia sectores concretos cuando habla con sus cuatro hijos. En esa charla señaló que “la parte que quiero asegurarme es que no vean la IA como una amenaza”.

Cree que la energía y la sanidad tendrán recorrido en el corto y medio plazo, y anima a estudiar el ámbito nuclear o la medicina relacionada con el cáncer. Uno de sus hijos trabaja en TerraPower y otro optó por medicina nuclear. Para él, una carrera debe gustar, debe hacerse bien y debe servir a otros, además de dar ingresos.
Jaime Teevan, científica jefe en Microsoft y patrona en Yale, insiste en que sus hijos prueben cosas que exijan tiempo y esfuerzo. En la entrevista afirmó que “una educación tradicional en artes liberales es realmente importante”.
Explica que pensar de forma crítica requiere fricción y trabajo profundo, porque ahora los sistemas responden con lenguaje natural y no con órdenes cerradas. También recordó que la tecnología puede sugerir opciones, pero la responsabilidad final sigue siendo humana.

Caroline Hanke, responsable de transformación interna en SAP, mira a su hijo adolescente y habla de adaptación. En el mismo reportaje aseguró que “la agilidad y la apertura al cambio serán las habilidades centrales que quiero que tenga mi hijo”.
Cree que los conocimientos técnicos cambian rápido, mientras que la lógica y el pensamiento matemático sirven en cualquier puesto. Por eso prefiere que mantenga estudios amplios antes de especializarse, incluso si sueña con ser futbolista profesional.