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Un equipo de investigadores busca transformar desechos en los plásticos biodegradables “del futuro”

'UPCYCLING'

Liderados por una investigadora del CONICET (Argentina), trabajan para convertir residuos plásticos en materia prima útil, sin recurrir a procesos complejos ni contaminantes centrado en nuevas técnicas

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La mayoría de plástico biodegradable no se descompone si no se trata en plantas de reciclaje.

La mayoría de plástico biodegradable no se descompone si no se trata en plantas de reciclaje.

Otras Fuentes

En un laboratorio del INTEC (UNL–CONICET), en Santa Fe (Argentina), la investigadora Elangeni Ana Gilbert trabaja en un enfoque concreto para abordar un problema muy conocido: qué hacer con ciertos residuos plásticos cuando el reciclaje convencional no alcanza. Su línea de investigación busca transformar desechos plásticos en moléculas reutilizables que puedan servir como base para nuevos materiales y, en perspectiva, para plásticos biobasados y potencialmente biodegradables.

De izquierda a derecha el equipo completo: Laureana Soria, Diana Estenoz, Elangeni Gilbert, Luisina Bressán, Santiago Vaillard 
De izquierda a derecha el equipo completo: Laureana Soria, Diana Estenoz, Elangeni Gilbert, Luisina Bressán, Santiago Vaillard Gentileza investigadora

La idea central se apoya en el llamado suprarreciclaje (upcycling). A diferencia de procesos que convierten el plástico usado en otro material de calidad similar o menor, aquí el objetivo es recuperar componentes químicos del residuo y obtener compuestos con usos industriales. En su caso, parte del trabajo se centra en el policarbonato de bisfenol A, un plástico muy extendido en distintas aplicaciones y que, al degradarse, puede contribuir a la presencia de microplásticos y a la liberación de bisfenol A.

El equipo investiga métodos de reciclaje químico que, según explican, podrían funcionar con temperaturas y presiones más bajas que otras alternativas y con un elemento clave: el uso de agentes depolimerizantes derivados de la biomasa, junto a un catalizador orgánico accesible. El propósito es que el proceso sea más sencillo de aplicar y, sobre todo, más fácil de trasladar fuera del laboratorio si llega el momento de escalarlo.

Uno de los puntos que más interés despierta es el reciclado secuencial selectivo, pensado para un escenario frecuente en la gestión de residuos: plásticos mezclados. En lugar de exigir una separación exhaustiva desde el inicio, el planteamiento propone reciclar por etapas, aprovechando que cada familia de plásticos responde de forma distinta según parámetros como la temperatura o el tipo de agente químico utilizado. Si ese control funciona en condiciones reales, podría reducir parte del coste y del tiempo que hoy hacen que reciclar sea, en muchos casos, poco rentable.

El planteamiento propone reciclar por etapas, aprovechando que cada familia de plásticos responde de forma distinta según parámetros como la temperatura o el tipo de agente químico utilizado 
El planteamiento propone reciclar por etapas, aprovechando que cada familia de plásticos responde de forma distinta según parámetros como la temperatura o el tipo de agente químico utilizado UGR / Europa Press

Más allá del proceso en sí, la utilidad de los compuestos obtenidos es otro de los objetivos: algunos podrían emplearse como solventes biodegradables, como precursores de síntesis en la industria química o como base para nuevos polímeros con aplicaciones diversas. Esa versatilidad es la que, en términos prácticos, puede marcar la diferencia entre una técnica interesante y una tecnología que realmente encuentre sitio en el mercado.

El proyecto ha recibido visibilidad tras el Premio Distinción Franco-Argentina en Innovación, en la categoría junior, un reconocimiento que suele valorar, además del avance científico, su posible aplicación. En paralelo, el trabajo apunta a una pregunta que está sobre la mesa en muchos países: cómo pasar de gestionar residuos a aprovecharlos como materia prima, sin que el proceso sea más costoso que producir desde cero.