La feria audiovisual ISE se acerca al consumidor de la calle con la nueva instalación The Spark, donde se pueden ver las tecnologías en acción
ISE Barcelona
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Un usuario del juego inmersivo.

El congreso ISE de Barcelona lleva años consolidándose como el gran escaparate europeo del audiovisual profesional. Pantallas, procesadores, sistemas de control y soluciones técnicas ocupan pabellones enteros de la Fira Gran Via. Sin embargo, para muchos visitantes —especialmente para quienes no vienen del mundo puramente técnico— esa abundancia de tecnología no siempre se traduce en una experiencia comprensible, sino que puede llegar a resultar abrumador. Entre el usuario final y el tecnólogo sigue existiendo una distancia difícil de salvar. En el ISE son conscientes de ello y por eso han ideado Spark, uno de los nuevos y ambiciosos espacios de la feria.
“The Spark es un evento de la industria pensado para traer a usuarios finales, creativos y profesionales de los medios y del entretenimiento al ecosistema audiovisual”, explica Chris Crichlow, director operativo de CFLEX Event Solutions, que es socio colaborador de Spark. “Funciona como un punto de conexión entre creatividad y tecnología”
La propuesta toma forma a partir de una reflexión compartida entre el equipo del ISE y profesionales con una larga trayectoria en el sector. Crichlow lleva casi dos décadas trabajando en la industria audiovisual y ha vivido el evento desde múltiples perspectivas. “Los usuarios finales no conectan bien con los tecnólogos. No les importa la distancia entre píxeles de una pantalla LED ni los datos técnicos. Lo que buscan es una experiencia humana, creativa, con la tecnología trabajando en segundo plano”.
Desde lo más alto de la organización, el director general de ISE, Mike Blackman, se muestra orgulloso e ilusionado con el nuevo espacio: ”Spark 2026 se centra en conocer a los creadores del mañana. Reúne a las mentes más brillantes de las industrias creativas; gaming, broadcast, diseño, eventos en vivo y medios, en una experiencia inmersiva. Spark es un punto de encuentro para profesionales creativos, tecnólogos y responsables de toma de decisiones, donde pueden conectar, compartir ideas y explorar el futuro de la creatividad”.
Un espacio diseñado para ser experimentado, no explicado
The Spark se plantea como un entorno donde la tecnología no se presenta de forma invasiva ni didáctica en exceso. La propuesta consiste en generar experiencias que se entienden al vivirlas. “Queríamos crear un lugar donde creativos y usuarios pudieran interactuar con la tecnología de manera natural”, señala Crichlow.
Ese planteamiento se traduce en una instalación multiespacio, basada en alianzas estratégicas entre actores clave del sector. La colaboración es el eje del proyecto. “Toda experiencia creativa se construye a partir de asociaciones: entre marcas, usuarios, artistas y público. Esa idea fue fundacional para Spark”, añade.

Uno de los socios principales es Samsung, que aporta toda la infraestructura de visualización, que aporta gran parte de los medios necesarios, como la pantalla LED del escenario o los qequipos de producción virtual, los monitores de control y la señalización. “Samsung quiso sentarse a la mesa con nosotros, y eso fue decisivo”, apunta Crichlow.
Tomorrowland, tecnología escénica y control en tiempo real
Otro de los nombres que define el carácter del espacio es The Lab of Tomorrow, el laboratorio de innovación detrás del festival Tomorrowland. Su papel ha sido determinante en el diseño escénico. “Queríamos algo dinámico, reactivo, programable y alineado con el contenido que sucede en el escenario”.
Sobre el público cuelga una estructura formada por 42 paneles LED suspendidos mediante 84 motores. Esta configuración permite modificar la orientación, crear efectos de onda, mosaicos o transformaciones espaciales en tiempo real. “No es solo cambiar gráficos: el sistema está integrado con la iluminación, lo que nos permite mapear el espacio completo y reaccionar al contenido”.

El resultado es un entorno que se transforma constantemente, donde la escenografía deja de ser estática y se convierte en parte activa del discurso.
Gaming, broadcast y participación directa del público
Los juegos interactivos ocupan un lugar central dentro de The Spark, con la participación de 3Cat y el juego Manairons, en una experiencia inmersiva con tracking sin marcadores. Cámaras situadas sobre las pantallas LED permiten que los visitantes interactúen físicamente con un juego en tiempo real, dentro de un cubículo inmersivo. “El usuario entra en el espacio, juega, se mueve, interactúa. Es una experiencia táctil y directa”, explica Crichlow.

Este enfoque encaja con la visión general del espacio, que busca integrar eventos en directo, broadcast audiovisual, gaming y creación de contenido dentro de un mismo ecosistema. En el programa de contenidos participan actores relevantes del sector, como Netflix —con una ponencia a cargo de, Víctor Martí, su director de producción en España— o Twitch, representada por Paula Palomino, su directora de partnerships.
Tecnología visible, personas visibles
Uno de los elementos más llamativos del espacio es la decisión de hacer visible la sala de control. Un gran panel de cristal permite observar el trabajo técnico en tiempo real. “En los eventos y retransmisiones, los técnicos suelen ser invisibles. Queríamos mostrar que detrás de todo esto hay personas, talento y conocimiento”.
Para Crichlow, esta transparencia no es solo estética. Forma parte del mensaje. “La tecnología importa, pero las personas son igual de importantes para la industria”.
El flujo completo de producción —desde la captación en directo hasta la generación de clips y contenidos sociales— se gestiona gracias a socios como LiveU, responsables del streaming y la grabación en la nube, o integradores como CTI y equipos de producción especializados.

Una acogida que le asegura un futuro
La acogida institucional del espacio refuerza la apuesta del ISE por este tipo de propuestas. Delegaciones gubernamentales, representantes de la industria y responsables del evento han recorrido The Spark durante la feria. “La reacción ha sido muy positiva. Están acostumbrados a ver stands llenos de cajas y equipos. Aquí han visto la aplicación real de esa tecnología”, dice el responsable de The Spark.
The Spark no pretende sustituir al ISE tradicional, sino ampliarlo. Funciona como un laboratorio vivo donde el audiovisual deja de presentarse como un catálogo de especificaciones y pasa a mostrarse como una herramienta cultural, creativa y experiencial.
En ese cruce entre tecnología, narrativa y experiencia humana es donde Crichlow sitúa el verdadero valor del proyecto. Un espacio que no explica el audiovisual, sino que lo pone en acción. Seguro que en la próxima edición, la superficie que ocupa se ampliará con creces.

