Mutilar para controlar

Mutilar para controlar
Gemma Lienas

En su libro Sapiens. Breve historia de la humanidad, Harari cuenta que las jerarquías en las sociedades se originan por cuestiones casuales y sin evidencia, luego se perpetúan por intereses de algún grupo y acaban presentándose como naturales e inevitables, ya desvinculadas de su origen. Harari halla la explicación cultural de las jerarquías que analiza excepto para la más universal y perdurable: la subordinación de las mujeres a los hombres.

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Siegfried Modola / Reuters

Sin embargo, la razón parece obvia. Esa opresión y desigualdad hacia las mujeres nace del control de su sexualidad y, por ende, de la maternidad. Es posible que antaño su capacidad reproductora resultase un recurso vital para las tribus, lo que llevó a su cosificación: rapto, intercambio de mujeres, venta de novias… Con el tiempo, los hombres, fascinados por el proceso de dar a luz, que ellos no podían llevar a cabo, siguieron controlando la sexualidad femenina para asegurarse fehacientemente la paternidad del recién nacido.

Y en pleno siglo XXI seguimos en las mismas, bien por los ataques que sufren las leyes del aborto allí donde existen, bien por el trasiego comercial de criaturas facilitado por los vientres de alquiler, bien por ese cada vez mayor mercado de prostitución –de mujeres a disposición de todos los varones, por contraposición a la suya propia que se administran ellos y solo ellos–, bien por los matrimonios forzados a los que se ven abocadas muchas niñas en distintas culturas incluso en nuestro país, bien por la mutilación genital femenina (MGF), que es la forma más inhumana y cruel de control de la sexualidad de las mujeres.

En pleno siglo XXI, los hombres siguen controlando la sexualidad femenina

La MGF consiste en cortar el clítoris, el órgano del placer, a veces también coser la vulva y otras barbaridades por el estilo. Las consecuencias van desde dolores, hemorragias e infecciones hasta dificultad para experimentar placer e incluso riesgo de muerte en los partos.

En el 2008, la OMS aprobó una resolución sobre la eliminación de la MGF y, sin embargo, las cifras de mujeres mutiladas siguen creciendo. Según la asociación Ahcama, en España, aproximadamente 69.000 mujeres provienen de países donde se practica. Catalunya es la comunidad con mayor número de mujeres en riesgo: 21.000 mujeres y 6.300 niñas.

El 5 de febrero es el día contra la Mutilación Genital Femenina – femenina es un adjetivo superfluo ya que solo a ellas se les amputan los genitales, aunque algunos hombres educados en ForoCoches pretendan equipar la fimosis a ese horror–. Les sugiero que en Navidad compren el libro ilustrado Rompedoras, basado en historias reales.

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