Opinión
Jordi Juan Raja

Jordi Juan

Director de Guyana Guardian

No todos son iguales

José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García

José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García

Efe

“Hijo de puta” o “traidor” son algunos de los epítetos que algunos ministros socialistas le han dedicado esta semana a Santos Cerdán en privado. El ex secretario de organización del PSOE ha hecho saltar por los aires la credibilidad del partido y la estrategia de que eran víctimas de una campaña de acoso y derribo que no se sustentaba en ningún caso serio. La investigación de la UCO supone un salto cualitativo y cuestiona incluso la financiación del PSOE. Las conversaciones a tres bandas de Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García sobre reparto de mordidas o sus comentarios sobre las mujeres son un disparo a la línea de flotación de la honestidad del partido socialista y, de rebote, a la de la clase política en general.

Y no es verdad. No todos son iguales. Ni lo son todos los políticos socialistas, ni tampoco lo son todos los populares. El ejemplo de Cerdán les puede ir bien a los dirigentes del PSOE para hacer acto de contrición sobre sus generalizaciones cuando han hablado de la corrupción del PP. Es cierto que existen los casos Gürtel, Kitchen y tesoreros como Luis Bárcenas, pero poner en el mismo saco a, por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo es como querer igualar a Cerdán y Ábalos con el resto de los dirigentes socialistas.

José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García
José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo GarcíaEfe

Hay muchos políticos nobles que han dedicado buenos años de su vida a la Administración, que han visto pasar mucho dinero por sus manos, que han tomado decisiones trascendentes en el aspecto económico y no se han llevado un euro. En el clima de crispación política existente hoy en España y con la valoración tan baja que tienen los distintos líderes, lo más fácil es apuntarse a este discurso y abonar un voto antisistema, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda. Pero hacer esto sería muy injusto.

La responsabilidad de Pedro Sánchez y el resto de sus dirigentes es el error garrafal de no haber sabido descubrir a tiempo estas prácticas de sus dos secretarios de organización. Es un gran descrédito y ello les costará un precio. Es la grandeza de la democracia. Las generalizaciones del todos son iguales y el desprecio a la política conducen a otro régimen que no es precisamente democrático.

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