Opinión

Cómo mentir con estadísticas

Este es el título de un libro que leí cuando empecé mi profesión y que me fue de gran utilidad para interpretar las estadísticas. Si te dicen que una piscina tiene 1,50 metros de profundidad media, y te tiras de cabeza por uno de los extremos, es posible que des con la cabeza en el fondo. Y si te tiras por el otro y no sabes nadar, corres el peligro de ahogarte, por lo que el dato de la profundidad media no sirve para mucho. Hay que saber cuál es la profundidad de los dos extremos. Eso mismo sucede con las estadísticas que llenan la boca a tantos y tantos políticos. ¿De qué sirve saber cuál es el precio medio de una vivienda en una ciudad determinada? ¿O en un barrio? Lo que hay que saber es el precio de las viviendas más económicas, de las medianas y de las más caras. Y todo eso teniendo en cuenta el tamaño. Por tanto­, el dato clave es el precio por metro cuadrado.

 
 Europa Press

El otro día estuve siguiendo por televisión el debate que hubo en el Parlamento. Es curioso que el Gobierno y la oposición usaran estadísticas para darse la razón a ellos mismos y eso no me gustó nada. Cuando un político dice al otro que miente, suele ser porque las estadísticas a las que se refiere no coinciden con las propias. Tal vez del mismo tema. Con todo el respeto a los políticos, no puede ser que seamos el país que económicamente crece más de toda Europa y que, al mismo tiempo, seamos el país que más pobreza tiene. Eso quiere decir que los ricos son cada vez más ricos y que los pobres son cada vez más pobres. No se entiende y menos con un Gobierno socialista.

No puede ser que seamos el país que económicamente crece más de Europa y al mismo tiempo, el que más pobreza tiene

La estadística es una ciencia que siempre me ha gustado. Lo que no me gusta es cómo se interpretan los datos y menos cuando esa interpretación es tendenciosa. Las encuestas nos dicen la intención de voto de los ciudadanos, de la muestra de los ciudadanos, que pueden ser unos pocos miles de personas. ¿Por qué a veces aciertan y a veces no? Porque muchos ciudadanos mienten cuando se les pregunta su intención de voto. Algunos por vergüenza de decir a quién piensan votar y otros porque no les da la gana decir a qué partido van a conceder su voto. Las encuestas el día de las elecciones suelen ser mucho más precisas porque la pregunta es a quién ha votado. Y ahí es más fácil decir la verdad.

Digo esto con toda mi admiración a los profesionales de la investigación de ­mercados, que suelen ser gente muy formada. No así algunos de sus clientes, especialmente políticos, que interpretan los datos como más les conviene, haciendo decir a la investigación lo que ellos quieren, lo que les interesa. Y eso es mentir con estadísticas.