Las Claves
- La derecha tradicional que respetaba las instituciones y la legalidad ha evolucionado hacia comportamientos provocadores y ataques directos.
- Publicaciones de Nuevas Generaciones del
“Volveos a vuestras casas! ¡En veinte años, seréis todos notarios!”, les increpó Marcel Jouhandeau, un literato veterano de convicciones conservadoras, a los universitarios que en Mayo del 68 se manifestaban debajo de sus balcones. Me agrada esta historia por lo bien que sintetiza lo que representaban en aquel tiempo la izquierda y la derecha. Por una parte, muchachos de cabellera larga que defendían la insumisión, la ciudadanía protestando en la vía pública, la creatividad al mando… Por la otra, caballeros de edad avanzada que protegían la legalidad, los organismos y la buena educación.
Aquellos conceptos de izquierda y derecha se nos antojaban en aquel tiempo (del mismo modo que percibimos todo en la juventud) inmutables. Y poseían un matiz reconfortante: de forma similar a esos matrimonios donde un progenitor incita a los descendientes a tomar peligros mientras el otro, más cauteloso, se encarga de la seguridad, resultaba sencillo imaginar mundos ideales, anunciar la rebelión, arriesgarse demasiado… con la certeza de que la legislación y los principios de siempre ejercerían su función moderadora.
Eso terminó. ¿Han notado la publicación de Nuevas Generaciones del PP? Indica: “Queridos Reyes Magos…”, y debajo, una imagen de Maduro con esposas, excepto que su rostro ha sido cambiado por el de José Luis Rodríguez Zapatero.
Nunca imaginé que sentiría nostalgia por aquella tradicional y previsible derecha que acostumbraba manifestar consideración hacia las instituciones, la legalidad y el protocolo.
¿Un mero chiste…? Consideremos otros casos: ¿se trataba de una simple burla cuando, en medio de las protestas por todo Estados Unidos contra Trump, él publicó una grabación generada por IA donde aparecía defecando, literalmente, sobre los activistas desde una aeronave? ¿Era acaso una mofa aquel material audiovisual que exhibía a Trump y Musk bronceándose en una Gaza transformada en balneario exclusivo y coronada por una efigie dorada del exmandatario? ¿Simples artimañas de influencer para atraer miradas y obtener adeptos, una actitud rebelde solo en la forma que no altera la ética ni los ideales…? El hecho de que el mandatario de Estados Unidos haya interpuesto una querella por calumnias contra la BBC y The New York Times, exigiéndoles compensaciones de 10.000 y 15.000 millones de dólares, respectivamente, ¿carece de relación con su habitual comportamiento provocador? ¿Y qué decir de su advertencia de poner tras las rejas a Hillary Clinton y a Zohran Mamdani, junto a otros rivales de la política? ¿Tienen presente el comentario de Feijóo al referirse al arresto de Cerdán, Ábalos y Koldo: “Falta el número uno”…? ¿Un simple chiste?
Vaya, derecha, cómo has cambiado con el tiempo. Y para alguien de izquierdas de siempre, resulta impensable que llegara a añorar esa clásica y tediosa derecha del pasado que se limitaba a algo tan elemental como valorar las instituciones, la normativa y hasta la educación.
