Poco nuevo y nada feliz

Las Claves

  • Un sondeo del CIS muestra que la población de España tiene una visión negativa sobre el futuro internacional y nacional.
  • Los ciudadanos prevén un incremento de la desigualdad, la soledad

Me comentan que lo correcto es dar la enhorabuena por el año nuevo hasta casi mediados de enero. Al ingresar en un comercio, cruzarte con alguien por primera ocasión después del descanso navideño o toparte con un residente cercano. Desconozco si a vosotros os ocurre igual, pero ante el cúmulo de informaciones, desconcierto y tinieblas que arrastramos este 2026, me resulta muy raro desear un buen año. Da la impresión de que ya es una etapa agotada. Y de felicidad, para ser sincera, hay bastante poca.

Me encontraba caminando con mis parientes en la víspera de Reyes y mis hijos dialogaban con su padre sobre lo que sucedería si fuesen reclutados para un enfrentamiento armado. El temblor que sentí no se debió tanto a la credibilidad del suceso, que es mínima, sino a la espontaneidad de la charla. ¿Es en serio?, ¿en qué tiempo vivimos? ¿1826?

GRAFCAN6702. EL PINAR (EL HIERRO) (ESPAÑA), 31/03/2025.-Salvamento Marítimo ha trasladado hasta el puerto de La Restinga, en El Hierro, un cayuco con 66 inmigrantes, localizado en aguas cercanas a la isla. EFE/ Gelmert Finol

 

Gelmert Finol / EFE

A escasas jornadas de concluir el 2025 se publicaron los hallazgos del quinto sondeo acerca de tendencias sociales del CIS (el cual continúa resultando una institución relevante siempre que no realice proyecciones electorales). Las conclusiones son nítidas: la población en España mantiene una visión predominantemente negativa respecto al porvenir. Señalan los conflictos bélicos, la hambruna y las brechas sociales como los retos fundamentales que definirán la realidad internacional durante la siguiente década. Un 64% considera que en un plazo de diez años se incrementarán las disparidades entre naciones prósperas y desfavorecidas, mientras que el 69% sostiene que el flujo migratorio aumentará. Asimismo, el 77% piensa que China poseerá un peso mayor al actual y un 44% estima lo mismo para Estados Unidos, al tiempo que el 39% concuerda en que la Unión Europea verá mermada su relevancia en el escenario global.

También se percibe de forma sombría el porvenir de España. Por encima del 70% afirma que se incrementarán las desigualdades sociales y económicas, habrá menos empleo, un empeoramiento del entorno natural, y un 62% vaticina un aumento de la violencia, un 53% más criminalidad y un 49% más racismo y xenofobia. La mayor parte considera que, en términos culturales y sociales, el país estará más frágil, con mayor soledad y aislamiento –según el 79%–, una población más materialista (61%) e individualista, con un incremento en rupturas y divorcios (64%), una caída en la natalidad (68%), menor cuidado a los ancianos (57%) y un alza en el consumo de estupefacientes (45%). La credibilidad de las instituciones tampoco atraviesa su etapa más favorable. Sobre todo los partidos políticos: no solo representan la entidad que genera menor seguridad, sino que el 53% de los participantes reconoce que su fe en ellos ha disminuido en el último lustro y un 49% prevé que su desconfianza aumentará en los próximos cinco años.

Gran parte de la población considera que el país resultará social y culturalmente más frágil, ante un aumento de la desconexión.

Observando la situación, si comprenden algo de las narrativas autocomplacientes que circulan por doquier, les pido que me lo aclaren. No existe nada más grave que una gestión política desconectada del sentir general de una nación. Asimismo, resulta desolador considerar que debido al tsunami naranja, actualmente, transcurridas unas jornadas, los resultados del sondeo resultarían todavía más lúgubres.

Renee Nicole Good, quien recibió disparos a quemarropa en Minneapolis por parte de un oficial del ICE, representa el crudo ejemplo de la deriva autoritaria y antidemocrática del mandatario estadounidense. Sus manifestaciones, al evaluar el incidente armado de “autodefensa” y responsabilizar a la “izquierda radical”, constituyen la prueba de una carencia total de civismo.

La expresión alla Vito Corleone “le haré una oferta que no podrá rechazar” respecto a sus ambiciones en Groenlandia o la incursión armada en Venezuela (la primera en la cronología de EE.UU. En Sudamérica, ya que hace 37 años la anterior ocurrió en Panamá, al igual que otras previas en Centroamérica o Caribe) no solo vulneran la frágil legalidad internacional sino además sus propios deberes constitucionales. Nos hallamos ante un reciente (des)orden global donde prevalece una distinta estructura del poder.

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Rocío Martínez-Sampere
GRAF4181. BRUSELAS (BÉLGICA), 02/10/2020.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene este viernes en rueda de prensa tras la cumbre extraordinaria de la UE celebrada en Bruselas, Bélgica.EFE/ Horst Wagner

Europa no se halla solo sin voz. También está perpleja. Incurre reiteradamente en la doble falla: de evaluación y de vaticinio. Su margen de respuesta se termina, aunque sus potencias –continúa siendo el mercado y el sistema democrático más extenso del globo– no son insignificantes.

De modo que, alegría, escasa. Si desean conmemorar el Año Nuevo mientras aguardamos a que alguien tome las riendas, actúen como yo y resguárdense en sus patrias personales. Acerca de sus objetivos de Año Nuevo, Virginia Woolf afirmaba: “No tener ninguno. No estar atada. Ser libre y amable conmigo misma. A veces leer, a veces no leer. Salir, sí, pero quedarme en casa a pesar de que me inviten. En cuanto a la ropa, creo que compraré una buena”. Qué mujer tan lúcida.

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