Las Claves
- La ocupación de Venezuela por Estados Unidos constituye un quebrantamiento del derecho internacional que debe ser rechazado de forma absoluta por todos.
- Donald Trump busca dominar
La ocupación de Venezuela por parte de Estados Unidos se puede evaluar bajo tres ópticas distintas:
1ª. Aquella de los que sostienen de forma categórica que este ataque constituye un quebrantamiento muy serio del derecho internacional y, en consecuencia, debe ser rechazado de manera absoluta. Es lo que creo firmemente.
2.ª. La visión de aquellos que, aun reconociendo que constituye una transgresión directa del derecho internacional, defienden que la intervención en Venezuela sería aceptable si, además de deponer a Maduro, derrotado en los últimos comicios: a) Acabase con el régimen chavista, que ha precipitado a la nación hacia una miseria profunda, una confrontación social vil y un éxodo desolador. B) Permitiera un cambio político auténtico encabezado solamente por los venezolanos con vocación de acuerdo, incorporando a los opositores al chavismo, y con el respaldo exterior necesario, siempre que se mantuvieran intactas la soberanía de Venezuela, la propiedad y la administración del crudo y otros bienes naturales. Sin embargo, es una fantasía: Trump no desea esto. Por lo cual, constituye una equivocación irremediable aguardar tal resultado.
3.ª. La postura de los norteamericanos y sus aliados, que pretenden utilizar en beneficio particular su ventaja estratégica para, tras la salida de Maduro, “tutelar” a la administración de Venezuela, previo consenso con el chavismo restante y las fuerzas armadas, desleales a su nación. Por este motivo Delcy Rodríguez, una quisling, continúa como mandataria figurada, al tiempo que se aparta de forma repentina e inicua a María Corina Machado. Todo ello persigue un doble objetivo: a) Próximo: el dominio por parte de EE.UU. Del crudo de Venezuela, a través de la incursión en su extracción de empresas de EE.UU., las cuales interrumpirán el abastecimiento a China. Debido a esto Trump, un individuo elemental, fue incapaz de no mencionar el “mucho dinero que ganar” cuando trató este asunto. B) Sustancial: evidenciar que en la totalidad del territorio americano –septentrional y meridional– la autoridad recae en EE.UU. (Doctrina Monroe). Por estas razones, no logro distinguir la disparidad entre la invasión de Venezuela por Estados Unidos y la de Austria y los Sudetes por Alemania en 1938.
Lección para Europa: es necesario establecer un vínculo de cooperación con Rusia.
Ante los acontecimientos actuales, resulta evidente que Estados Unidos ha retomado, en su diplomacia externa, la estrategia del big stick (el gran garrote) establecida por el mandatario Theodore Roosevelt. Se basa en dialogar pacíficamente, aunque siempre bajo la posible intimidación del poder bélico, para proteger únicamente los beneficios de Estados Unidos, sobre todo en América Latina. Esto tiene antecedentes remotos. De este modo, después del colapso del muro de Berlín, cuando Fukuyama vislumbró equivocadamente “el fin de la historia”, Estados Unidos se enfrentaba a un dilema fundamental: 1. Fomentar mediante primus inter pares la estructuración de un sistema legal global manifestado en reglas y representado por organismos, partiendo de los ya vigentes (ONU, OIC, OIT, OMS, Tribunal Penal Internacional, etcétera). 2. Actuar como alguacil planetario. Eligió, con una arrogancia absoluta y un egoísmo obstinado, esta segunda vía. Asimismo, según las declaraciones del presidente Clinton, transformó el propósito de su acción exterior, la cual, de la habitual –y parcial– salvaguarda de la democracia y las libertades fundamentales a nivel global, se convirtió en la protección –manifiesta– de las conveniencias de Estados Unidos fuera de sus fronteras y el dominio del intercambio mercantil internacional.
Estados Unidos se equivocó en aquel momento. En la actualidad, el panorama internacional ya no admite el control de una única potencia. Se trata de un sistema multipolar que no dispone de un marco legal funcional. Debido a esto, se nota la intención de las naciones poderosas de fragmentar el planeta en áreas de dominio. Dentro de esta corriente se sitúa la hostilidad hacia Venezuela por parte de Estados Unidos: pretende garantizar su “patio trasero”, señalando que los recursos petroleros y mineros de Venezuela le pertenecen.
Lección para Europa: 1.º. Tiene que advertir que no hay rastro de un vínculo privilegiado y constructivo con Estados Unidos. 2.º. Debe forjar con prontitud una alianza de cooperación con Rusia prescindiendo de Estados Unidos, que no es un aliado seguro y, asimismo, posee en su interior la semilla de su propia ruina bajo la forma –Emmanuel Todd dixit – de “oligarquía y nihilismo”.
