
El fragmento desconocido de la narrativa en Venezuela.
Uno. ¿Qué le pasa a Estados Unidos? Se halla ante un serio contratiempo. En el transcurso de este año el Gobierno federal abonará 950.000 millones de dólares por los intereses de su deuda, prácticamente un 19% de sus ingresos totales. Además, se avecina un muro de vencimientos de más de nueve billones de dólares al finalizar el año, lo que obligará a realizar la refinanciación de un tercio de la deuda pública. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, no logra que los compradores habituales –bancos centrales extranjeros– adquieran el volumen necesario de deuda nueva. Por el contrario, los grandes tenedores están reduciendo su exposición. De este modo, China ha recortado su cantidad de bonos del Tesoro de 1,3 billones en 2013 a 759.000 millones hoy día. Esto manifiesta la estrategia de desdolarización de Pekín.
En resumen, Washington padece un encarecimiento de su deuda y una menor demanda exterior, lo que genera un peligro financiero para la economía de Occidente y el mundo de dimensiones históricas, pues –como indicó Ben Bernanke a los europeos en los setenta– “nuestros dólares son vuestros problemas”. El sistema puede estallar súbitamente, y la única forma de gestionarlo es contar con recursos naturales, por lo que el contexto de Venezuela es una pieza de este rompecabezas.

Dos. Cambios en el negocio petrolero global por la irrupción de China. La hegemonía del dólar ha perdido fuerza como divisa de uso único en el comercio de combustibles fósiles. China ha disminuido sus adquisiciones empleando el billete verde. Por encima del 70% de sus compras energéticas exteriores se liquidan actualmente con diferentes monedas. Pekín emplea yuanes y diversas formas de abono, lo cual conlleva que gran parte de los petrodólares dejen de retornar al sistema bancario de EE.UU., a diferencia de lo que sucedía anteriormente. Este comportamiento está siendo secundado por diversas naciones.
Tres. El papel de Venezuela. Venezuela se transformó en el campo de pruebas para la táctica financiera y energética de China: sumaba ya más de doce meses comercializando crudo con China mediante divisas opcionales. Su administración percibía los pagos por los envíos de petróleo en yuanes y activos digitales estables. Asimismo, una porción considerable de dichos beneficios se mantenía colocada o guardada en China, protegida frente a medidas jurídicas o económicas de Occidente. Esto facilitaba evitar el uso del dólar y de la banca convencional, reduciendo así la repercusión de las penalizaciones. El ensayo ha funcionado de manera positiva hasta el momento. De igual modo, diversas naciones (Irán y Rusia) han adoptado métodos parecidos de facturación en criptoactivos o dinero nacional.
Durante septiembre de 2025, China captó cerca del 84% de los envíos de crudo procedentes de Venezuela. Asimismo, una firma china (China Concord) destinó 1.000 millones de dólares a yacimientos petrolíferos venezolanos, con el objetivo de abastecer el mercado chino fuera de los circuitos financieros de Occidente.
El ataque de EE.UU., una tentativa de reencauzar un escenario que ha escapado a su control.
Dicha situación ha generado inquietud en Washington, puesto que debilita dos fundamentos tradicionales: a) El proceso mediante el cual las ganancias petroleras mundiales se reinvertían en instrumentos financieros de Estados Unidos; b) El poder que Estados Unidos aplicaba a través de medidas restrictivas de carácter unilateral.
Cuatro. Respuesta de Estados Unidos. Frente a este reto, el Gobierno de Estados Unidos ha implementado gestiones diplomáticas, sanciones económicas y, además, ha probado el incremento de la fuerza militar como disuasión, aunque no ha logrado frenar el desdén progresivo hacia el dólar y sus bonos del Tesoro. Esto ha significado para EE.UU. Una disminución de su peso internacional, permitiendo que naciones emergentes a nivel mundial y local se vean motivadas a cuestionar el predominio del dólar y a impulsar un sistema multipolar en los ámbitos comercial y financiero. Todo esto ocurre sumado al desgaste del respaldo político doméstico (MAGA) que conlleva este declive.
Cinco. Conclusión: cortar por lo sano. Lo planteado anteriormente, derivado con gran libertad de un análisis preciso del directivo vasco Emiliano López Atxurra, sitúa adecuadamente la reciente hostilidad de Estados Unidos contra Venezuela, incluyendo su posterior dominio efectivo. Se ha intentado una medida drástica. Fue un movimiento angustioso para tratar de encauzar una coyuntura que ha escapado a su autoridad, y cuyo manejo nunca volverá a ostentar. La esfera global es ahora sumamente intrincada para una única potencia. Ha concluido.
