Opinión

Concurso de imitadores de Julio Iglesias

confusión vital

El rodaje transcurre en el hotel Los Ángeles de Tenerife. Javier Cámara, en su papel de Joserra, trata de alejarse de su ludopatía y esa velada se resguarda en el salón San Juan, situado en el sótano 1 del hotel. El espacio evoca una sala de fiestas donde bien se habría filmado un largometraje de Esteso y Pajares. En el rótulo de la entrada figura: “XXVII concurso de imitadores de Julio Iglesias. Demuestra tu talento y revive la magia de Julio Iglesias”.

Martín Tognola

Observamos a diversos caballeros, ataviados con trajes oscuros, unos luciendo corbatas y otros pajaritas. El ambiente desprende aroma a Varón Dandy y gintonic de Larios. Luchan por alzarse como el imitador más destacado de Julio Iglesias. Joserra, vistiendo un chándal, se sitúa frente a la barra, en soledad. Se le aproxima uno de los participantes, que lleva un adhesivo blanco con el número 27 en su solapa. Entonces comienza un discurso que constituye toda una declaración de intenciones.

Raulito ha vencido, como suele ocurrir. Es idéntico a Julio. Y ese bronceado que tiene es increíble. Resulta auténtico, por supuesto. El mío no lo es, resido en Mieres, piensa lo difícil que es conservar este tono habitando en Mieres. Se mudó a Menorca con el fin de lucir bronceado durante todo el ciclo anual. Se marchó concretamente a Mahón. De acuerdo, no iguala al tono de Miami, pero se trata de un color estupendo, de verdad. Desconozco el motivo por el cual los demás continuamos asistiendo.

En sus inicios ni siquiera intentaba imitar a Julio. Caracterizaba a Raphael y con mucha más habilidad. ¿Y por qué lo dejaste?, inquiere Joserra. Porque Julio es embriagador. Me cautiva a mí. Te cautiva a ti. Nos cautiva a todos. He aprendido a experimentar la realidad con las canciones de Julio. Ignoras qué lecciones se encuentran allí. Qué impactos tan fuertes provoca el hombre. De tanto transitar por la existencia sin descanso. Pasé por alto que la vida se experimenta en un instante. De tanto pretender ser siempre el número uno. Descuidé el disfrute de los pormenores mínimos.

Le festejamos a Julio bastantes ocurrencias que no tenían sentido, motivo por el cual logró percibirse libre de castigo.

Quien personifica a Julio le brinda tabaco a Joserra. ¿Gustas un cigarro? Ante esto, Joserra inquiere si está permitido fumar en este sitio. Negativo. Sin embargo, a Julio Iglesias nadie suele rechazarle nada, piensa entonces en 50 Julios Iglesias. De modo que prende un cigarro con absoluta libertad.

En apenas tres minutos, Diego San José, autor de la producción Yakarta (M+), logró resumir la esencia de Julio Iglesias para gran parte de la población española a lo largo de su trayectoria. Un individuo al que jamás se le puso un impedimento. Debido a que se trataba, sencillamente, de Julio Iglesias. Y Julio Iglesias se situaba más allá de cualquier juicio moral. La idea de que tuviera descendencia por diversos rincones del planeta nos resultaba cómica. Tolerábamos observar cómo flirteaba con conductoras de televisión cuatro décadas más jóvenes que él. Puesto que esas grabaciones llevan tiempo difundiéndose y ninguna persona ha manifestado indignación al respecto.

Julio se ha convertido en el más reciente explorador de las Américas. Él mismo difundía la herencia genética nacional por cualquier lugar que visitaba. Un pícaro y un caballero, tanto en la realidad como en la metáfora. Al momento en que alguien se transforma en un meme –y lo sabes– se vuelve casi un personaje imaginario. Y bajo esa óptica veíamos a Julio Iglesias. Tal como si fuera un integrante de Marvel, sobre todo en el ámbito erótico. Le festejamos a Julio diversas ocurrencias que carecían de gracia real. Debido a esto, pudo creerse libre de consecuencias. Si al realizar ciertos actos a la vista de todos nadie le reprochaba, es factible que en la intimidad cometiera actos más graves. Es un misterio. Y es posible que nunca se aclare, ya que se enfrentará su testimonio al de ellas. Numerosas personas han intentado protegerle, aunque percibo que Julio pasaba sus días en soledad desde hace bastante. Eso explica su respuesta tardía y poco hábil.

Un grupo reducido de reporteros se ocupó del asunto desde el comienzo. Se desempeñaron con reserva y oficio. Y lo más sorprendente de este suceso es que, pasados tres años, nadie reveló información. Es el rasgo menos español de todo este relato. Magnífico.

Etiquetas