
Groenlandia... ¿y Teruel ‘next’?
La Unión Europea hace muy bien en parar los pies a Donald Trump porque, como la historia nos enseña, si se apodera de Groenlandia, lo siguiente sería Teruel, en cuyo caso España se pondría seria porque una cosa es chulear el Ártico y otra poner Teruel en el mapa.

Teruel es a España lo que Groenlandia a la Unión Europea: un frío que pela, cuatro gatos, un subsuelo rico en minerales –si hay carbón a punta pala, ¿cómo no va a haber rarezas?– y un cruce de civilizaciones –¿emigrar a Zaragoza o a Barcelona?–. Y como Groenlandia, un pueblo íntegro que por nada del mundo aceptaría la nacionalidad estadounidense ni que les ofrecieran un millón de dólares por habitante...
Teruel es tentador: un subsuelo muy rico, te pelas de frío y produce caviar siberiano
Teruel produce caviar siberiano en una piscifactoría de Sarrión, 1.200 habitantes, empresa impulsada por técnicos rusos, un argumento insuperable para Donald Trump, y es una potencia en producción de jamón serrano, que permitiría a los pobres de Estados Unidos mejorar su dieta y votar al benefactor de la Casa Blanca en las elecciones al Capitolio de noviembre, que es donde depositamos los rezos algunos.
Como es natural, España no admitiría la reclamación y se vería obligada a una respuesta contundente. Así, el Ministerio de Cultura, Majaderías y Dislates podría distinguir a Donald y Melania con el premio Los Amantes de Teruel y cuando lo aceptase –porque con ese ego lo aceptaría– se le cantaría a coro y en modo chufla: “Los amantes de Teruel... ¡tonta ella y tonto él”. ¡La de carcajadas que suscitaría en Europa!
Otra arma infalible sería retirar la selección del Mundial de fútbol de Estados Unidos del próximo verano (ya lo decía aquel recluta: para que se joda mi sargento, hoy no ceno). No me cabe en la cabeza que alguien prefiera ver la roja en el Mundial antes que entregar Teruel a los estadounidenses, que construirían casinos, autopistas y un shopping mall entre Alcaine y Obón, sin descartar la reconversión de la Agrupación Amigos de la Jota de la capital turolense en una banda de majorettes.
Donald, cazurro: Teruel ni se toca ni se vende. Tú no los conoces. Y nosotros, la verdad, tampoco.

