Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Melania tiene un plan

futuros imperfectos

Es consciente de que su legado no será igual al de otras primeras damas de Estados Unidos, aunque busca forjar su propio espacio en la crónica histórica. Melania Trump dista mucho de figuras como Eleanor Roosevelt, protectora de las libertades civiles, de Hillary Clinton, combatiente por la mejora de la salud pública; de Michelle Obama, impulsora de la enseñanza, o de Edith Wilson, quien llegó a ejercer labores de gobierno después de la apoplejía de su esposo. No obstante, Melania posee la astucia necesaria para evitar ser eclipsada por la relevancia de gran parte de quienes la precedieron. 

  
  Jose Luis Magana / AP

Por consiguiente, el documental recién lanzado sobre su trayectoria, enfocado en las tres semanas anteriores a su retorno a la Casa Blanca, pretende delimitar un ámbito particular. ¿De qué forma? Sugiriendo que ella ejerce peso sobre su esposo –con quien afirma tener una vida íntima– y que cuenta con una voz más relevante de lo que se percibe. Todo esto se transmite con delicadeza y esa mirada gatuna, con la que aparenta estar lista para reaccionar. Melania se esfuerza por mostrarse como una mujer decidida y, al mismo tiempo, disruptiva, más allá de su pasado como modelo. La imagen del día de la toma de posesión de Trump, donde el borde de su sombrero evitaba el beso del mandatario, resulta emblemática. No lo rechazaba, solo se lo ponía complicado.

La cónyuge de Trump intenta forjar un espacio propio dentro de la crónica de las primeras damas.

Jeff Bezos, el dueño de Amazon, ha costeado este documental, habiendo notado, al igual que otros magnates, que la adulación rinde frutos trumpista. El filme ha supuesto un desembolso de 40 millones de dólares, aunque él entiende que se trata de una inversión más que de un gasto. Atrás quedó esa figura que adquiría diarios como The Washington Post con el fin de salvaguardar el derecho a la información en su nación. Dentro del dominio de Trump no hay espacio para lo idealista, únicamente para la subordinación.

Al tiempo que la ultraderecha hostiga a las primeras damas en Europa, conviene recordar que en España Begoña Gómez encara una causa judicial infundada y Brigitte Macron ha tenido que demandar a otros radicales por difundir la falsedad sobre su transexualidad, Melania logra que su obra documental se proyecte en 1.500 salas de cine en Estados Unidos y nadie se aventura a sugerir detalles de su trayectoria previa que incomoden a la protagonista o a su vehemente esposo. Tal situación incrementa su enigma. Por lo menos hasta que alguien arroje claridad sobre el asunto (más adelante).

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