Opinión

30 Chars) * *

Madrid se encuentra de nuevo a una distancia de seis horas, tal como sucedía en nuestra infancia. Los impactos emocionales se siguen acumulando. De la misma forma que ocurrió con el corte de suministro, no fuimos capaces de preverlo. Nos sentíamos de maravilla, plenamente ilusionados y seguros de nuestra pulcritud, distinción y puntualidad. La radiación solar y las corrientes eólicas nos proporcionaban energía y una singularidad ética, al tiempo que la corriente eléctrica y los avances técnicos nos facilitaban desplazarnos de un lado a otro sin apenas inquietudes. Y súbitamente, el desencanto: Alberto Moravia, Godard y Brigitte Bardot.

 
 Dani Duch / Propias

No todo funcionaba tan correctamente ni era tan fácil, como expresaban de forma contraria Los Planetas. Repentinamente, de forma funesta hallamos que nuestro compañero tiene adicción al juego y derrochó por encima de nuestros ingresos. Resultaba imposible sostener aquel ritmo cotidiano, esa celeridad que asemejaba costumbres de alguien recientemente enriquecido. Sentimos temor al cuestionar en qué momento comenzó a ser peligroso habitar de tal modo. Averiguar si pusimos en riesgo nuestra existencia a cerca de 300 km/h hasta el anterior 18 de enero. Debido a que esa es la impresión que queda.

Seguimos aguardando a que quien nos falló lo solucione, pero ¿por qué se demora tanto?

Resultaba aceptable creer que eran falsos, venales y producto de una selección inversa, pero no charlatanes que nos empujan al vacío, basándose solo en que la falta de incidentes pasados asegura el presente. Ahora permanecemos aguardando a que quienes nos traicionaron lo solucionen, pero nos extraña su lentitud, ya que todo parece haber estado arruinado sin que lo advirtiéramos, y no sabemos cómo actuar ahora que ya no podemos ser exactos, impecables y refinados. En una época donde nuestras únicas dudas importantes eran decidir entre un plato salado o uno dulce. Nos han timado, pero deseamos con todo nuestro ser retornar a esa mentira.

Deseamos retomar nuestra unión conyugal y perdonar sus urgencias, su egolatría y su ineptitud. No nos apetece desplazarnos en ferrocarriles pausados ni prescindir de la climatización o la asistencia en la conducción de nuestro vehículo. Para padecer dentro de un vínculo dañino, maltratador y nefasto ya utilizamos Rodalies. El concepto de la alta velocidad pretendía persuadirnos de que éramos europeos, de que contábamos con puestos laborales tan avanzados que nos otorgaban ubicuidad y bandejas extraíbles, permitiéndonos contemplar por el vidrio una estampa de una nación ajena a la que realmente existía. Engáñame, júrame tu amor, elévame a la atracción ya que si en 40 años no sucedió nada, sería un infortunio que ocurriese precisamente ahora, ¿cierto?

Etiquetas