
El fascismo de los fascistas
“Un mandamiento nuevo nos dio el Señor, que nos amáramos todos, como Él nos amó”. Qué asuntos tan peculiares y ahora desfasados se entonaban de niño en las parroquias de los municipios del área metropolitana, donde hasta existían curas que actuaban como alcaldes y regidores comunistas. El nuevo mandato, por así decirlo, lo suprimimos.

No obstante, podríamos elegir ese otro que prohíbe usar el nombre de Dios sin motivo. En esencia, opino que se refiere a no menospreciar jamás la fuerza de las palabras, a no manejarlas nunca como si carecieran de peso y, ciertamente, de existencia propia. De ese modo un rabino dio vida al golem, aquel que custodiaba el gueto judío de Praga, grabando un término hebreo –emet, cierto– en arcilla.
En la actualidad, se puede ser calificado de fascista incluso por declinar una discusión con quien no se desea.
Es posible que el viento se lleve las palabras, pero no resulta evidente hacia qué lugar. Recientemente, uno de los términos más manipulados es fascismo. En la actualidad, se puede calificar a alguien de fascista incluso por rechazar una disputa en un evento público con quien no quiera. Madeleine Albright –quien fuera secretaria de Estado junto a Bill Clinton y que, además de portar broches de gran tamaño, cuenta con un monumento en las plazas de Pristina por promover la incursión de la OTAN en Kosovo– compuso en sus años finales, habiendo nacido en la pretérita Checoslovaquia, país del cual su familia escapó del nazismo, y percibiendo lo que se aproximaba, el volumen Fascismo. Una advertencia.
Resultaba categórico. “La gente utiliza el término fascista contra cualquier persona con la que esté en desacuerdo. Eres un fascista. Un adolescente llama fascista a su padre porque no le deja conducir el coche. El fascismo no es una ideología, es un proceso para tomar el poder. La definición más simple de fascismo se da cuando están ya las semillas del grupo tribal, nacional, con el que el líder fascista se identifica a expensas de la minoría, contra ella. Algunas características son la falta de respeto por la ley, porque el líder piensa que está por encima de la ley, la falta de respeto por la prensa, por las instituciones y una glorificación de un grupo tribal a expensas de otro. El aspecto definitivo del fascismo es que el líder esté dispuesto a usar la violencia para mantenerse en el poder”. No representa una descripción errónea. Y al ponderarlo todo, tal vez el fascismo ya se encuentre presente.

