
Dios salve al FC Barcelona
El FC Barcelona organiza sus comicios el 15 de marzo, jornadas falleras marcadas por sus ninots, sus estruendos y esa tendencia mediterránea a incendiar objetos, exceptuándose a uno mismo pues es muy diferente prender fuego a una figura con el pelo de Donald Trump que inmolarse a lo bonzo.
Nos hallamos ante otra de esas jornadas electorales con el incentivo de que se enfrentan un monarca de la vida social, las amistades y el capital frente a un hombre obstinado en estructurar la asociación, al cual se visualiza en lo más alto de la fuente de Canaletes festejando el informe de ganancias.

Desde aquel segundo Josep Gironès-Freddie Miller por el Mundial del peso pluma —celebrado en 1935 en la Monumental—, no se rememora una pugna igual que encare dos maneras contrarias de adorar al Barça sobre todo lo demás, incluido el prójimo (sin aclarar si se refiere o no al socio).
Font salvará al Barça, “la causa más bonita después del proyecto de independencia”
La contienda exige al pretendiente dar la vuelta a los vaticinios en 36 días y realizar numerosas manifestaciones, como las de la víspera de Víctor Font en la emisión de Basté en RAC1. En un instante determinado y sin presión alguna, el postulante aseguró que “la causa de un Barça para su gente es la más bonita que hay en Catalunya después del proyecto de independencia”. En ese momento me cautivó por completo. El mío y el de Manolo González: ¡al fin alguien que anhela tras el procés que Catalunya alcance su soberanía con una competición propia y no esté supeditada a Madrid, a los recorridos por España ni a un sujeto como Louzán! ¡Y qué alegría dos Europa-Barça por campaña! O el Espanyol luchando a muerte en Europa.
A raíz de los trenes y de figuras emergentes, como Orriols o Font, la iniciativa de independencia de Catalunya podría reactivarse, una meta por la que Joan Laporta ya peleó durante sus años como regidor del Ayuntamiento (del 2010 al 2015) y legislador del Parlament (del 2010 al 2012), sin lograr gran relevancia, para ser sinceros.
¿Se inmoló ayer Víctor Font? Sinceramente, dudo que consiguiera nuevas amistades, aunque me sentí bastante identificado cuando se quejó de que, por cuestionar a Laporta, se le tildara de antibarcelonista, tal como les ocurrió a numerosos catalanes al reprochar el procés —que no la lícita posibilidad de pelear por la independencia—. Por cierto: Josep Gironès resultó vencido por KO en el asalto inicial.

