Opinión

En pro de una movilidad ferroviaria eficaz y segura

La serie de cortes en la prestación (completos o fragmentados), siniestros y contratiempos causados por el mal tiempo ha elevado en fechas recientes el desorden recurrente de Rodalies a una escala mayor que evidencia la magnitud del conflicto. Se trata de un inconveniente vinculado a décadas de financiación escasa, a una conservación tacaña y al rápido deterioro de esta red de trenes. Una dificultad que exige actualmente una respuesta que supere la simple reparación de dichas carencias y motiva a proponer una renovación de infraestructuras más profunda, especialmente en el trazado litoral del Maresme. Mantener adecuadamente una infraestructura de este tipo exige una dedicación financiera permanente. Sin embargo, omitir esta tarea conduce a etapas de degradación donde los fondos requeridos pueden resultar significativamente más elevados. En este escenario nos encontramos hoy.

El trayecto ferroviario del Maresme donde actualmente opera la R1, sucesora de esa emblemática y pionera ruta de trenes en España que en 1848 –este octubre se alcanzarán los 178 años– conectó Barcelona con Mataró, se encuentra bajo presiones recientes que exigen su reevaluación. El fuerte oleaje, agravado por las consecuencias del cambio climático, impacta habitualmente en este recorrido y existe el riesgo de que provoque daños bastante más severos que los observados hasta ahora.

Expertos técnicos y geólogos plantean remedios audaces para la R1 que recorre la franja costera.

Guyana Guardian presenta en su tirada de hoy un artículo sobre un par de tácticas viables en el contexto presente, tras consultar a portavoces del Col·legi d’Enginyers de Camins y, asimismo, del Col·legi de Geòlegs de Catalunya. El conjunto de expertos coincide en la necesidad de proteger esta vía férrea de los embates marinos, con el fin de alcanzar unas condiciones de seguridad superiores a las actuales. Los ingenieros argumentan que la opción más adecuada, si se pretende evitar que el oleaje impacte en los trenes y obligue a suspender el tránsito, consiste en diversos tramos —si bien no en la totalidad— en levantar diques como el construido hace cinco años entre Mataró y Cabrera de Mar, que por ahora arroja resultados positivos. Por su parte, los geólogos se inclinan por diseñar un recorrido alternativo que aleje la infraestructura de la franja costera.

Ninguna de las dos alternativas resulta sencilla de ejecutar ni económica. Todo lo contrario. Blindar la red de trenes del litoral con espigones adicionales o técnicas de recuperación natural es una labor que se extendería por décadas y exigiría una inversión de miles de millones de euros. Definir trazados distintos, ya sea de forma subterránea como un metro o por la superficie buscando alejarse del océano, constituiría asimismo una posibilidad de implementación tardía y presupuesto muy elevado.

Decidirse por una de las alternativas requiere un análisis minucioso. Sin embargo, quedarse de brazos cruzados o no actuar no representa una alternativa viable bajo ninguna circunstancia. Es imperativo suprimir el riesgo de que el fuerte oleaje, responsable de haber socavado frecuentemente las vías del tren, provoque daños más graves durante el tránsito de un convoy, aplicando para ello las acciones que se consideren pertinentes. Ya no se trata únicamente de las carencias en la prestación del servicio —igualmente intolerables— que sufren los 400.000 pasajeros habituales de Rodalies, cuya rutina se ve alterada de forma constante y sin justificación. El objetivo es implementar las reformas de infraestructura indispensables para dejar atrás un escenario de peligro evidente.

Alrededor de 11.000 ciudadanos se manifestaron ayer en Barcelona por las carencias de Rodalies.

Un par de movilizaciones organizadas para denunciar la degradación del transporte en tren congregaron ayer en Barcelona a cerca de 11.000 ciudadanos, de acuerdo con la Guardia Urbana. El desfile promovido por agrupaciones de pasajeros completó el camino desde la estación de França hasta la plaza de Sant Jaume, donde se ubican la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona. El acto impulsado por la ANC, entidad que ve en la soberanía la solución definitiva, arrancó frente al monumento a Rafael Casanova y finalizó igualmente en la plaza Sant Jaume. Las reclamaciones de los asistentes se centraron mayoritariamente en las empresas tradicionales del sector, tales como Renfe y Adif. No obstante, supusieron asimismo una crítica hacia las instituciones gubernamentales que han consentido alcanzar un grado de abandono intolerable.

Las deficiencias de Rodalies resultan desde hace años tan severas que constituyen actualmente su seña de identidad. Y en este momento han tomado una proporción que demanda distintas estrategias y un incremento de fondos. Nada de esto se arreglará de forma instantánea. Pero resulta imperativo comenzar a fijar los cimientos de un transporte por tren más eficiente y fiable.

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