Iniciarse en la ópera
Las principales casas de ópera a nivel global han pasado años inquietas ante la compleja tarea de atraer nuevas audiencias en el siglo XXI. Se trata de una disciplina artística que combate de forma permanente el prejuicio de ser exclusiva para las élites. Debido a esto, se han esforzado por introducir a la juventud en este ámbito que antiguamente se asociaba con la opulencia, aunque su verdadera esencia reside en tratar la expresión artística de forma integral y diversa: integrando música, interpretación vocal, dramaturgia, baile y artes plásticas. Negar este vasto patrimonio cultural a los herederos del futuro resultaría sumamente negligente.
Alemania, por citar un caso, suma decenios creando contenidos para el público infantil y juvenil, evitando subestimarlos con adaptaciones infantiles y básicas de una disciplina artística tan profunda. Esta labor ha recibido una acogida entusiasta por parte de numerosos centros educativos de la nación. Ese fue el objetivo que el Liceu pretendió alcanzar mediante su iniciativa pedagógica y teatral El Petit Liceu, la cual celebra actualmente su 25 aniversario. A su icónica La petita flauta màgica y al resto de sus proyectos se añade en este momento La jove Aïda , centrada en la obra de Verdi. El requerimiento de las salas de ópera se ha transformado en una cuestión de equidad formativa y en el acceso legítimo a la cultura.