Opinión

¿Y un Sindicat de Propietàries?

Y si los propietarios se organizan? ¿Y si, por fin, montan su Sindicat de Propietàries? ¿Y si se unen, como hizo el enemigo? Pero ojo. No para especular o inflar precios a la sombra, sino para perpetrar algo mucho más perturbador. ¿Qué tal, por ejemplo, si deciden todos a una bajar las persianas? ¿Se imaginan? Ni un solo piso de alquiler en el mercado. Por un año, dos, tres... Los cinco del contrato. Los que sean necesarios hasta que se acabe la tontería. Hasta dinamitar la estrategia de obligar al particular a asumir políticas de Estado.

  
  Mané Espinosa

Parece que la única solución sensata es abandonar. Cerrar. No como huelga salvaje, sino como vía de salida. Para no colaborar ni un día más en esta farsa. Sería una prueba de estrés libre de alquileres, anuncios y llaves. La confirmación definitiva de que la vivienda no se crea solo señalando culpables fáciles, sino asumiendo costes reales.

Porque una gran, grandísima mayoría de los propietarios ni son grandes tenedores ni mala gente. Que no. Tampoco son terratenientes o especuladores. Ni maltratadores psicológicos. Son solo eso, pequeños propietarios hartos de financiar el sistema sin retorno. Atomizados. Culpabilizados, exprimidos y agotados. Gente normal que se enfrenta a impagos, inquiokupas, plantaciones de maría a domicilio y chanchullos vía Booking. Son arrendadores por obligación y sin derechos, y no los culpables de un problema estructural que crece y crece.

Una gran mayoría de los propietarios ni son grandes tenedores ni mala gente; tampoco son terratenientes o especuladores

El mejor día posible para ese revolucionario cierre total del parque de alquiler habría sido el 7 de febrero, coincidiendo con el aniversario del pelotazo de la Casa Orsola, que el Ayuntamiento de Barcelona y Hàbitat3 compraron por ¡9,2 millones de euros! Pero quizá es mejor idea dejarlo para el 12 de mayo, cuando se cumplan los nueve años de la presentación en sociedad del Sindicat de Llogateres en el Casinet d’Hostafrancs.

Nadie puede negar que lo que parecían intenciones sanas, las sensacionalistas proclamas de las llogateres, es hoy populismo de manual. Se han alejado de la voz del débil para ejercer como un lobby político empecinado en convertir al casero en proveedor forzoso de vivienda social. Si es gratis, mejor que mejor. Y si es con pérdidas, que se apañe, venda o se pida otra hipoteca.

¿Olvidan las llogateres que la paciencia (y el dinero) de las propietàries es finita? ¿Que sin ellas no hay alquiler? ¿Que sin seguridad jurídica no hay oferta y sin oferta solo queda racionamiento y mercado negro?

Frédéric Bastiat ya advertía hace dos siglos que “el Estado es la gran ficción mediante la cual todos intentan vivir a costa de todos los demás”. Y lo de la vivienda hoy ya es una ficción insostenible. Petará cuando surja, que pasará, vaya si pasará, ese necesario Sindicat de Propietàries.

Margarita Puig Boronat

Margarita Puig Boronat

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Margarita Puig (Barcelona). Inició su trayectoria laboral en el  Diari de Barcelona. A partir de ese momento ha estado presente en espacios televisivos y radiofónicos diversos como  Gol a Gol; Tot l’esport; Bonic vespre; Versió Original; El club; Catalunya, parada i fonda; Senyores i senyors, en la emisión de Toni Clapés  Versió RAC1; en  Els matins de Josep Cuní, de TV3; en  8 al dia, dentro de 8TV; Escletxes en BTV y Blanc sobre Blanc, para el  Canal 33. Experta en los lugares más sugerentes y singulares de Barcelona, es asimismo creadora de obras como  Restaurantes de Barcelona donde nunca te han llevado