Opinión

El sur también existe

CONFUSIÓN VITAL

Acabo de bajarme de un vuelo nacional en el que después de muchos años me han dado de desayunar gratis. Mi sorpresa ha sido tal que le he dicho a Lucía, del personal de tripulación: perdone, pero yo esto no lo he pedido. A lo que ella, con una amable sonrisa canaria, me ha contestado que tranquilo, que era gratis. Resulta que el archipiélago cuenta con una compañía aérea llamada Binter (juro que no cobro nada por esto). Enlaza a los habitantes de las diferentes islas, y también ofrece vuelos a la Península y al extranjero. Si en el huso horario solo nos separa una hora, en el trato al pasajero nos separan décadas, en esta era del low cost, que llegó para democratizar el sector de la aviación y ha acabado convirtiendo al cliente en ganado.

No digo que lo de darte comida gratis sea un hecho cultural diferencial. Pero cada vez que visito las Canarias descubro un lugar casi desconocido, con una riqueza que no tiene nada que envidiar a lo peninsular. Es algo que nos pasa habitualmente con el sur. No solo en España. Pasa en Francia, en Italia o en Estados Unidos. No sé muy bien el motivo, pero miramos al sur por encima del hombro, cuando normalmente no tenemos ni idea de lo que allí sucede.

 
 MARTÍN TOGNOLA

Por eso sale Bad Bunny reivindicando el sur de EE.UU. Y despertamos. Y nos emocionamos. Excepto si eres Donald Trump, que, rabioso ante la humillación pública, declara que no ha entendido nada porque la actuación no fue en su idioma. Hay que ser muy idiota. Lo peor es que ese tipo de muy idiotas cada vez es más común en la política mundial.

Cuarenta años antes de Bad Bunny, hubo un señor del Poble Sec que, sin reguetón ni perreo ni demasiadas banderas, publicó un disco musicando poemas de Mario Benedetti, El sur también existe. ¿Fue Serrat la precuela de Bad Bunny? Dicho así suena raro, pero espero que el maestro me entienda.

Sale Bad Bunny reivindicando el sur de EE.UU., y despertamos; y nos emocionamos

Mi destino era el aeropuerto de Jerez de la Frontera, el más cercano a la ciudad de Cádiz, donde esta madrugada se ha celebrado en el teatro Falla la final de chirigotas. Cádiz, ciudad al sur del sur. Cádiz, ese lugar donde se redactó la Constitución más progresista de su época, la Pepa. El pueblo que supo entender al segundo mejor futbolista del mundo después de Maradona, Mágico González, al que superó en golferías. Cádiz, que disfrutó a uno de los mejores letristas de la zona euro, Juan Carlos Aragón.

Este año el carnaval de Cádiz ha pasado desapercibido en Catalunya. Nadie se ha escandalizado por menciones a Puigdemont o a Junqueras, básicamente porque no las ha habido. Hemos pasado de moda. Los hits de este año los han dedicado a Maduro, al presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, y su gestión de la crisis de los cribados de cáncer de mama, o al centralismo madrileño. Por ejemplo, para que la gente del resto de España entienda todo lo que ha llovido en la provincia de Cádiz, en algunos informativos se ha dicho que han caído el equivalente a tres Bernabéu. En fin.

Este sábado en Cádiz serán noticia, entre otros, Ale el Peluca, el Yuyu, Miguel Ángel Llul o el Bizcocho, compositores casi desconocidos en el resto de España, y que han llegado a la final de esta edición.

El veredicto se conocerá de madrugada, después de una ceremonia que puede alargarse durante más de diez horas. Ni la Superbowl. Por la noche, Manu Sánchez, uno de los mejores cómicos de este país, será el pregonero. La fiesta durará una semana. Y en breve se pondrán a componer para que Cádiz siga siendo referencia del talento que mezcla humor y sarcasmo. Para volver a demostrar, tal y como escribió Benedetti y cantó Serrat, que el sur también existe, y es ­mucho más inteligente de lo que nos pensamos.