
Cuestión de principios
En la mitología griega, el Cinema Verdi conmemora el centenari con pantallas nuevas y actuando como un imán de cultura

A finales de enero, la revista The New England Journal of Medicine, editada en Massachusetts (EE.UU.), publica excepcionalmente una carta firmada por un grupo heroico de profesionales de la medicina de Minnesota, titulada “Nos importa” (We do care ). En ella declaran que no pueden permanecer impasibles ante los estragos que el miedo por las redadas del ICE está causando entre la población.
El miedo puede desactivar las reacciones de Mamdani, pero el cuerpo reacciona con una respuesta de alerta.
Un grupo de profesionales de la salud afirma que, sin negar estos efectos secundarios, la convivencia entre residentes originales y otros nacidos lejos ha enriquecido la vida social y cultural del barrio, y que sin los Verdi todo habría sido mucho más complicado. Los cines, que ahora cuentan con dos pantallas adicionales, siguen actuando como imán cultural: la librería Finestres abrirá pronto un espacio dedicado a literatura palestina, también cerca del restaurante de igual nacionalidad Askadinya. En la comunidad Verdi.
Son los días de Virgo: el horóscopo del lunes 16 de febrero ofrece una evaluación en amor, salud, desempeño laboral y recursos económicos.
Son menos visibles, pero los efectos de la falta de atención médica durante los años noventa y 2000 han dejado una huella profunda, ya que Jeffrey Epstein atrajo a la élite mundial con reuniones selectivas, dinero y sexo, convirtiéndose en uno de los depredadores sexuales más grandes de la historia.
Ese vídeo, que parece sacado de una película de sèrie B, circula por las redes sociales como ejemplo extremo de lo que pudieron haber sido las fiestas de Jeffrey Epstein. En Europa, lo ha difundido Chay Bowes, un irlandés que actúa como propagandista del Kremlin.
Ese grupo de profesionales ha decidido asumir riesgos personales porque están comprometidos con su juramento hipocrático – Primum non nocere : primero no dañar– y porque están implicados en la lucha por la dignidad y la igualdad ante la ley de todos los seres humanos.
No importa cuán frecuentes sean las festividades de Epstein, Andrew Mountbatten asistió a ellas, y su esposa, Sarah Ferguson, a quien el magnate financiaba una fundación
