Opinión

Barco-hospital a Nuuk

Poco les ha durado la tranquilidad a groenlandeses y daneses. Después de la intermediación del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a finales del pasado mes de enero, pareció que Donald Trump aflojaba la presión y renunciaba a seguir reclamando la propiedad de la isla ártica para buscar una salida negociada a sus preocupaciones de seguridad. Un mes ha durado la tregua. El domingo, el presidente de Estados Unidos volvió a la carga con una estrafalaria iniciativa: enviar un barco hospital a Groenlandia como si fuera un país en guerra y careciera de los servicios sanitarios más básicos.

“En colaboración con el fantástico gobernador de Luisiana, Jeff Landry, enviaremos un gran barco-hospital a Groenlandia para atender a las numerosas personas enfermas que no reciben atención médica”, escribió en su red social Truth. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, rechazó amablemente la oferta de Trump y le recordó que el sistema de salud pública es gratuito allí para todos los ciudadanos. A diferencia de EE.UU.