
Sheinbaum gana fuerza ante Trump
Los cárteles de la droga mexicanos decidieron el domingo desatar el caos en el país norteamericano tras la muerte de Nemesio Oseguera, el Mencho , de 59 años, líder del poderoso cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Era el narcotraficante más buscado por México y EE.UU., que ofrecía 15 millones de dólares por su captura, y fue abatido durante una operación militar realizada con el apoyo de Washington al sur de Guadalajara, la capital del estado de Jalisco. Una actuación que le sirve a la presidenta Claudia Sheinbaum para ganar puntos ante las exigencias de Donald Trump de más eficacia mexicana en la lucha contra el narcotráfico.
Jefe máximo del CJNG, elMenchoamplió, con cabeza fría y perfil bajo, el negocio criminal más allá de la droga, con tentáculos por todo el país capaces de asesinar a jueces, políticos y militares. Era uno de los capos más buscados del mundo y sin duda el más peligroso de México. Su organización, creada desde cero, se dedicaba al tráfico de drogas sintéticas, a extorsiones y a atacar a las fuerzas de seguridad y se consolidó como una de las más poderosas y violentas del país. Su decisión de enfocar los negocios en el tráfico de metanfetaminas y fentanilo hacia EE.UU., mediante redes con ramas en Australia y China, también enriqueció al cártel. Aunque menos famoso que el cártel de Sinaloa del ahora encarcelado Joaquín el Chapo Guzmán, el CJNG es muy conocido en México por su ultraviolencia y gran arsenal de estilo militar.
Los cárteles mexicanos reaccionaron a la noticia con una ola de violencia y se produjeron disturbios y más de 250 bloqueos en la mitad de los estados del país, especialmente en los de la costa oeste. Jalisco, Michoacán, Colima, Nayarit, Aguascalientes, Tamaulipas y Guanajuato, entre otros estados, fueron escenario de bloqueos de carreteras y quema de vehículos, gasolineras y negocios, provocados por individuos armados. Las autoridades suspendieron las clases ayer lunes por temor a acciones violentas, los bancos cerraron y se reforzó la seguridad en edificios públicos y federales de manera preventiva. Varios países, entre ellos España, emitieron advertencias e instrucciones a sus ciudadanos en México para extremar la seguridad y diversas aerolíneas suspendieron los vuelos con Puerto Vallarta y Guadalajara. La presidenta Sheinbaum declaró ayer que ya no había bloqueos en el país y que la tranquilidad había ido recuperándose. En la ola de violencia murieron al menos 25 militares mexicanos y una treintena de delincuentes.
La caída del Mencho refleja el cambio de estrategia
La presión de Washington sobre la política de seguridad mexicana se había intensificado tras caer los líderes del cártel de Sinaloa y tras la extradición de Rafael Caro Quintero. Sheinbaum había recibido incluso amenazas del presidente Trump de una intervención militar y mayores aranceles de importación si México no demostraba avances concretos en la reducción del tráfico de drogas. En ese contexto, el operativo del domingo representa el éxito más contundente de la estrategia del Gobierno mexicano contra los narcos. Abatir al capo más buscado del mundo, objetivo prioritario tanto de México como de EE.UU., es un resultado que ningún gobierno anterior había logrado.
Y puede ser también el golpe político que necesitaba Sheinbaum. Decidida a evitar a toda costa una acción militar unilateral de EE.UU. En suelo mexicano, siempre ha defendido la “coordinación sin subordinación” en seguridad con Washington. Ayer, la presidenta confirmó que EE.UU. Prestó información, pero que toda la operación militar fue realizada por México. Podría decirse que el Gobierno mexicano ha sido puesto a prueba por EE.UU., y la ha superado, aunque ayer Trump instó a México a “intensificar” la lucha contra los cárteles.
Sheinbaum puede poner sobre la mesa un extraordinario logro en materia de seguridad y tendrá un mayor margen de maniobra en las negociaciones con Trump por la confianza que genera en Washington el éxito de una operación realizada con inteligencia de los dos países. También permite a México enviar una señal internacional de que tiene control sobre su seguridad a medida que se acerca la celebración del Mundial de fútbol. Pero el Gobierno debe afrontar ahora el nada sencillo proceso de desmantelar las redes de extorsión y muerte de esta organización criminal que alcanzaban casi todas las actividades económicas, atemorizando a miles de ciudadanos.
La nación recupera la calma gradualmente
Queda por ver si la estructura del CJNG resistirá el golpe o si, como ha ocurrido antes con otros cárteles, la caída del líder acelerará una fragmentación que terminará generando más violencia, no menos. Este vacío de liderazgo podría desatar una guerra interna entre facciones enfrentadas, una lucha por el poder similar al conflicto que estalló dentro del cártel de Sinaloa.