Opinión

Barcelona a corazón abierto

De verla tanto, ya no la ves. Es la ciudad destripada de las zanjas, “disculpe las molestias”, tubos como intestinos colocados de cualquier manera en las escaleras de un edificio, grúas que proyectan su sombra como una cicatriz sobre una fachada del Eixample. Durante las obras del tranvía, una lona cubre la escultura de Jacint Verdaguer, convertida en momia o fantasma de sábana blanca. A los pies de otra escultura, una garrafa de plástico vacía que alguien encajó en la piedra. Un poco más allá, las mesas metálicas de la terraza de un bar, encadenadas.

   
   Lluís Tudela

También está la Barcelona de los pisos poco antes de ser vaciados y seguramente reconvertidos en apartamentos de lujo. La ropa tendida quizás por última vez. Una mujer en bata se asoma al patio de manzana. Los restos de una decoración doméstica lleva ahí tanto tiempo –en el recibidor, en la cocina– que también se ha vuelto invisible por acostumbrada.

La exposición ‘Esquerda a través’ de Lluís Tudela recuerda el filme ‘En construcción’ de José Luis Guerín

Comisariado por Carolina Ciuti en Casa Elizalde, el fotógrafo y artista Lluís Tudela inmortaliza en la exposición Esquerda a través una operación más bestia que quirúrgica sobre la ciudad. La incisión no se hace con un bisturí, sino con excavadoras. Es una operación a corazón abierto: el de los hogares. En algunas imágenes aparece la radiografía de los clavos en un hombro suturado, reflejo del impacto íntimo que tiene la intervención mercantilizadora en el espacio urbano. No se ve, pero está ahí.

Esta tarde a las siete, la creadora escénica Marta Aguilar y el poeta Gabriel Ventura harán una lectura a partir de la obra de Verdaguer en uno de los actos que proponen reflexionar sobre las fisuras de las ciudades cuya rentabilidad chafa su identidad. La exposición, que puede visitarse hasta el 7 de marzo, va acompañada del ciclo La ciutat sota la pell, un recorrido cinematográfico por las tensiones sociales, generacionales y ambientales que caracterizan sus centros y periferias.

Por lo que tiene de crónica de la transformación de un lugar que no volverá a ser el mismo, la exposición recuerda a la película En construcción, de José Luis Guerín, quien ahora vuelve a maravillar con el retrato del barrio de Vallbona en Historias del buen valle. Son miradas impactantes sobre esos lugares de los que –como en una operación, si no somos los cirujanos– normalmente apartamos la vista.