
Más furia que épica
futuros imperfectos
El mundo se despertó ayer con la noticia de una gran ofensiva aérea de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y la respuesta en forma de misiles del régimen de los ayatolás contra las posiciones israelíes y las bases americanas en la región. El presidente estadounidense anunció de madrugada en su red social la operación, denominada Furia Épica, lo que parece el título de una película de Arnold Schwarzenegger. No se dirigió al mundo desde la Casa Blanca, sino desde su residencia de Mar-a-Lago, donde acostumbra a jugar al golf los fines de semana. Donald Trump iba sin corbata, con el cuello de la camisa desabotonado y con una gorra blanca. No parecía la formalidad más indicada para explicarle al país que su ejército iba a atacar a Irán, porque la república islámica seguía adelante con su programa nuclear, lo que suponía una amenaza para el mundo.

Más allá del temor de que Irán disponga a medio plazo de potencia atómica, lo que pone de manifiesto que la operación de bombardeo de sus instalaciones el 22 de junio del 2025 no fue tan destructiva como se dijo, la ofensiva le viene bien tanto a Trump como a Netanyahu, que este año tienen elecciones en sus países y necesitan recuperar popularidad para salir airosos. En cualquier caso, se trata de un movimiento arriesgado, porque Irán intentará regionalizar el conflicto y porque la capacidad de respuesta iraní no es menor, aunque sus aliados tradicionales, Siria y Rusia poco le pueden ayudar, porque El Asad se fue al exilio y Putin bastante tiene con la guerra de Ucrania.
A Trump y a Netanyahu les viene bien la operación contra Irán en año de elecciones
A EE.UU. Y a Israel le gustaría que esta crisis se llevara por delante el régimen de los ayatolás y su poderosa Guardia Revolucionaria. La dura represión ejercida contra las protestas de la población iraní, con miles de muertos y decenas de miles de arrestados, hace solo dos meses, ha hecho renacer la esperanza de un cambio en la persona de Reza Pahlevi, el hijo del sha derrocado en 1979, que vive en Washington.
La crisis va a ser larga y habrá que ver quién paga finalmente factura. Irán no es Venezuela. Y para que la furia sea épica se necesitará talento, estrategia y diplomacia. Tres útiles que no siempre figuran en la caja de herramientas de Trump.
