
La verdad no blanquea a nadie
FUTUROS IMPERFECTOS
En sus memorias, Juan Carlos de Borbón explica que, dos meses antes del 23-F de 1981, su padre cenó con el general Milans del Bosch en casa de su amigo Luis de Ussía, conde de los Gaitanes, que ejercía de secretario particular de don Juan. En un momento del ágape, el general de la III Región Militar asegura que soltó con aplomo: “¡Antes de jubilarme, voy a sacar los tanques a la calle”. La frase se la comentó el conde de Barcelona a su hijo y este no se la tomó en serio, “aunque sabía que el descontento crecía en los cuarteles”.

Añade Juan Carlos que los militares llamaban públicamente “traidores” a los miembros del Gobierno, sobre todo a Adolfo Suárez y al general Gutiérrez Mellado, pero no podía imaginarse que se estuviera tramando un golpe. Esta historia pone de manifiesto que el rey conocía perfectamente el descontento de los cuarteles.
La desclasificación ha decepcionado a aquellos que desconfiaban del papel del rey el 23-F
La desclasificación de los papeles del 23-F permite saber que el rey habló tres veces a Milans. La primera, al poco de la entrada del teniente coronel Tejero en el Congreso y la última, de madrugada, cuando los tanques habían tomado València. En todas ellas, el rey se muestra inflexible en contra de la asonada y en favor de la democracia. Es mucha la información puesta al servicio de periodistas e historiadores por el Gobierno. A partir de ella, nadie puede insistir en que Juan Carlos era cómplice de los golpistas, como desde la extrema derecha y desde la extrema izquierda se ha pretendido hacer creer.
Viendo las manifestaciones de algunos políticos de esta país, en el sentido de que la desclasificación es una manera de blanquear al rey, uno piensa que no hay más ciego que quien no quiere ver. Las cosas son como son, no como nos gustaría. El secretario general del PCE, Enrique Santiago, ha denunciado “una clarísima operación de blanqueo”. Néstor Riego, exdiputado del BNG, considera precipitado concluir que el rey salvó la democracia. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, declara que el rey permitió que los militares pensaran que el país era suyo. Más sincera fue Mertxe Aizpurua, de Bildu, que dijo que la desclasificación le había causado “decepción”. Y es que no hay nada más decepcionante que la realidad no se adapte a tus sueños.
