Opinión

Secretos de papel

A muchos les ha decepcionado la desclasificación de los papeles del 23-F que permanecían cerrados a cal y canto como secretos de Estado. El mayor impacto que han tenido ha sido desmentir que el rey Juan Carlos fuera cómplice de los sublevados… según los documentos conservados. No deja de ser extraño que tantos implicados confiaran en su visto bueno o que otros creyeran que él, como el grueso de capitanes generales, se había echado atrás. En cualquier caso, los documentos explican que en un determinado momento el monarca dejó claro que no les seguía y que, si querían cargarse la democracia, tendrían que llevarse por delante también la monarquía. Pues mejor que fuera así y no al revés.

  
  Óscar del Pozo / Afp

Y, como el Pisuerga pasa por Valladolid, el presidente del Partido Popular, Núñez Feijóo, ha creído conveniente pedir el regreso a España del emérito. Es una petición extraña. El PP no es una formación especialmente monárquica sino más bien partidaria del statu quo, y con algún dirigente aficionado a co­quetear con la idea de ser presidente de una república. Aunque ahora
Aznar se haga fotos con Juan Carlos, es conocida la mutua animadversión que mantenían cuando era pre­sidente del Gobierno y montó una boda de Estado casando a su hija en El Escorial.

Feijóo vio conveniente pedir el regreso a España del emérito; es una petición extraña

Una parte importante de la derecha española, sobre todo la más extrema, considera que el rey emérito salió rana y prefieren prescindir de la institución ante la dificultad de enjaularla en favor propio.

Pero, más allá de la vertiente monárquica desplegada esta semana por Feijóo, parece extraño pedir que se acabe un exilio que, como primero la abdicación, decidió Felipe VI ante los escándalos que amenazaban con tumbar a la monarquía. Y estos escándalos no eran de cama ni los rumores de connivencia con los golpistas del 23-F. Eran sobre blanqueo de capitales y el dudoso origen de una fortuna aún por aclarar.

Juan Carlos I vuelve a España siempre que le apetece. Y la Casa Real ha dejado claro esta semana que quedarse para siempre depende de él. Veinticuatro horas después añadía el verdadero motivo del exilio: junto con la residencia física, debería devolver también la residencia fiscal. Pero eso ya es harina de otro costal. O dátiles de otra palmera.