
Marte y Venus
Yo no soy racista porque tengo amigos negros, dice Trump. Y supongo que tampoco se considera machista porque está rodeado de mujeres de labios prominentes y largos cabellos rubios. Si el siglo XX fue el del fin de las guerras convencionales y el crecimiento de las reivindicaciones, el XXI ha cruzado una nueva frontera: la relación personal entre hombres y mujeres. Si la reivindicación feminista nació de un grito por la igualdad, desde el derecho a voto hasta la equiparación salarial, profesional, educativa y la libertad sexual, ahora estamos más allá.

En 1992 hizo fortuna un librito de la sección de autoayuda que se llamaba Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus de un tal John Gray. Muy conservador, intentaba justificar las diferencias entre hombres y mujeres por supuestas diferencias biológicas, cerebrales o de educación. No es culpa nuestra, concluía, que no nos entendamos. Naturalmente, la realidad le ha superado y desmentido. Muchas mujeres parecerían de Marte por su comportamiento e ideología, y algunos hombres caerían de lleno en Venus por motivos similares.
La disponibilidad del tiempo y el cuerpo de la mujer al servicio del hombre se ha acabado
El siglo XXI ha roto un contrato tácito. El crecimiento de la machosfera , el espacio en redes donde los hombres critican y desprecian a las mujeres; el fenómeno incel, más hombres quejándose de que no pueden tener sexo porque las mujeres se niegan a pasar por su aro, o las violaciones en grupo, por poner solo algunos ejemplos extremos, lo constatan.
La reivindicación principal de las mujeres en el ámbito público se ha trasladado a la esfera privada. Y muchas prefieren estar solas o tener parejas puntuales a horas que compartir la vida con alguien que no está dispuesto a hacerlo en términos de igualdad. La disponibilidad del tiempo y el cuerpo de la mujer al servicio del hombre es lo que se ha acabado. Y buena parte de los partidos de extrema derecha iliberal empiezan a andar con la agenda machista, como fue el caso de Vox.
Es cierto que hay hombres que son la excepción por su lealtad y militancia, aún pocos y muy callados. Decía un dicho en el cambio de siglo que las mujeres buscan hombres que aún no existen. Con los años que han pasado, empiezo a pensar que quizá ya ni los esperan.
