
Y entre tanto la ONU...
Y entre tanto, en Nueva York, la ONU celebró el sábado la reunión número 10.112 del Consejo de Seguridad, convocada con urgencia y abierta por el representante del Reino Unido, presidente mensual del órgano. Para remarcar la solemnidad, el diplomático empleaba un mazo para dar la palabra, como el que tintinea una copa en un banquete para anunciar al mundo que es feliz y se casa.
He aquí el orden internacional: el secretario general de la ONU, los representantes de quince estados –las cinco potencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial, con derecho a veto, y diez miembros rotatorios que pasaban por allí, más dos “invitados” que se están sacando los ojos (los embajadores de Israel e Irán).

Todos los varones lucían corbata, ese símbolo del ayer, salvo el iraní, cuya camisa era de cuello Mao (o Nehru, no sea que los indios se ofendan y menos ahora que cuentan y lo que contarán).
Los parlamentos fueron breves, cuestión de minutos, signo de educación social. Y sin gritos. Lo único feo fue que si hablaba el representante de Irán, los de Israel y EE.UU. Miraban el móvil o a otro lado. Lo mismo el persa, que además se hizo el sordo cuando el embajador israelí le instó a traducir el saludo iraní de “¡Muerte a Israel!, ¡Muerte a EE.UU.!”, petición hipócrita porque el muy políglota ya conocía la respuesta.
Todos citaron resoluciones para dejar claro que no cae una sola bomba ilegalmente
Todos los diplomáticos citaron resoluciones –algunas incluso de mi época–, convenciones y artículos de la Carta de la ONU para dejar muy claro que no está cayendo ni tiran una sola bomba al margen de lo que estipula y ampara Naciones Unidas, un matiz muy tranquilizador.
En el tiempo que dura un partido de fútbol, la sesión terminó sin más resultados que dejar constancia de que todos anhelan la paz, como es tradición en la ONU desde 1945. ¡Siempre es Navidad! Sólo que ahora ni siquiera ellos parecen creerse su papel. Más bien dieron la impresión de que, cumplido el expediente, les esperaba la cena.
Y si no que se lo digan a los saharauis, que aún esperan el referéndum de autodeterminación bajo control de la ONU. ¿Hasta cuándo haremos ver que funciona?

