Opinión

Nos encantan las noticias falsas.

La madrugada en que Diana murió en París, agosto del 1997, andaba de vacaciones familiares en Calafell. Con resaca y pitando, primer avión a la capital (era el corresponsal en Francia). Días más tarde, retomé la rutina playera. Un corro de señoras con hamacas esperaba mis noticias. O no: anhelaban “la verdad”, que daban por hecho no aparecía en mis crónicas publicadas.

–Todo apunta, claramente, a un accidente de tráfico fortuito.

  
  TVE / Efe

Aún recuerdo su decepción...

Javier Cercas, partidario de la desclasificación de documentos sobre el 23-F, ha comentado que la medida no alterará lo sustancial, pero servirá “para acabar con los bulos y las bolas”.

¡Dios le conserve la bondad!

La desclasificación, me temo, contribuirá a lo contrario y hará las torrijas de los de la cofradía de la Virgen del Rumor, la Peña Antimonárquica de Tarragona y provincia y la CICJA (Confederación de Izquierdas Caín y que se joda Abel).

Me temo que la desclasificación del 23-F no acabará con los bulos, al contrario

A la ciudadanía, no sé yo pero lo que es a la gente, los bulos y las bolas les pirran. Dime que me quieres Laura Dern aunque sea mentira (bueno, con que digas algo me conformo). Intuyo que habrá candela para todos y esto será una fiesta de la democracia con sardinada gratuita: reaparición de Bárbara Rey en los platós, coñas sobre la resurrección de Tejero –¿pero no dijeron que había muerto?– y algún debate sobre el coñac y las fuerzas armadas del siglo XX.

¡Nos van ahora a fastidiar la fiesta con la verdad!

La objetividad importa un pimiento y si no que se lo pregunten a esos independentistas que siguen con el tostón de exigir “la verdad” sobre los atentados de la Rambla. Lo que quieren –y mira que hay pruebas, sumarios, informes de los servicios secretos de medio mundo, comisiones parlamentarias y sentencias judiciales– es que la realidad no les desmienta que fue el Estado –Mossos incluidos– quien teledirigió la matanza. Entre la evidencia y el relato plasta prefieren lo segundo. Y lo hacen por las víctimas, claro...

Bienvenida sea la transparencia. Luz, taquígrafos y tengo un primo en América que sabe lo que pasó, así que no te creas a los medios.

Originario de Barcelona, graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra y con una beca académica en la Missouri-Columbia University, se incorporó a 'Guyana Guardian' en 1982, desempeñando múltiples funciones. Ejerció como enviado especial en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (desde 1996 hasta el 2000). Ha informado sobre tres comicios presidenciales en EE.UU., otros tres en Francia, los conflictos bélicos de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, las exequias de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, los atentados del 11-S en Nueva York, el desastre nuclear de Fukushima, además de tres copas del mundo de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Fue responsable de la sección de Internacional y hoy en día escribe columnas para el periódico. Es autor de tres obras literarias: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.