Opinión
Màrius Carol Pañella

Màrius Carol

Consejero editorial

Trump no se aburre

futuros imperfectos

A Donald Trump le gusta hablar en público, el único problema es que a menudo afirma una cosa y la contraria. Cuando por fin se ha dirigido al mundo desde la Casa Blanca tras comenzar la operación Furia Épica junto a Israel, contra el régimen de los ayatolás, manifestó cosas distintas de las que había dicho dos días antes en su residencia de Mar-a-Lago. Donde dijo que su objetivo era un cambio de régimen, ahora resulta que el objetivo es que Irán no tenga armas nucleares; donde anunció que en un mes la operación estaría concluida, en las últimas horas habló de que la guerra requerirá mucho más tiempo; y donde proclamó que sería una intervención desde el aire, advirtió en su comparecencia que estaba dispuesto a desplegar tropas en tierra. E incluso ha llegado a afirmar que los nuevos líderes de Irán querían negociar, pero la nueva cúpula iraní lo ha negado rotundamente y Trump no ha vuelto a insistir en ello.

   
   AFP

Las verdades de Trump suelen tener fecha de caducidad, como los yogures. Algunas duran apenas horas en la estantería de la historia. Pero sus contradicciones no ayudan a la estrategia bélica, ni tampoco a la realidad económica. Es entrañable ver a Francia, Alemania y Gran Bretaña, que han estado al margen de toda está operación bélica e incluso se enteraron tarde de sus términos, hacer seguidismo del presidente americano. Todo tan singular como que en su discurso al país Trump hiciera un homenaje a los militares fallecidos en combate y se felicitara por las obras en el salón de baile de la Casa Blanca que ha impulsado.

En un mismo discurso homenajea a los militares caídos y se felicita por las obras en el salón de baile

Seguro que el Pentágono tiene un plan, pero cuesta de verlo. De momento, Irán ha sabido extender las acciones militares a toda la región e incluso sus agresiones han alcanzado a Europa al atacar con un dron una base militar británica en Chipre. La sensación es que Estados Unidos maneja el plan a su antojo. Mientras, las democracias occidentales intentan adaptarse para no quedar fuera de la ecuación. 

El candidato al Nobel de la Paz ya tiene su guerra. No me extraña que diga que esa situación no le aburre. Pero el aburrimiento es bueno: facilita la reflexión. “Se bueno y te aburrirás”, escribió Mark Twain.