Opinión

La verdad y el caballo rápido

Cuando se escribe un artículo de tono pesimista, se centrifugan comentarios: a algunas personas les parece bien y otros están ya a punto de ir a comprar una navaja para cortarse las venas. El mundo latino dramatiza.

Entre las dos realidades siempre hay un poco de espacio en medio: el de los matices. Es en estos donde reside la riqueza del pensamiento. Vamos a ello. Si tenemos que proponer una mejor manera de vivir en el futuro, convengamos que hay que encontrar, antes, la posibilidad de regenerar el pensamiento y el sentimiento. Eso pasa por decir la verdad con datos y con criterio. Pero ojo con decir la verdad porque, como ya advierte un refrán alemán, “quien quiera decir la verdad, tiene que tener un caballo rápido”. Por eso hay mucha gente profundamente callada: por miedo a la verdad y falta de caballo rápido.

  
  Pau Venteo / Shooting

Casi todo el mundo quiere repartir una riqueza que muy pocos pueden crear y casi me atrevería a decir que aún menos saben administrar. A muchísimas personas les encanta repartir dinero, sobre todo, si no es suyo. A otros les encanta generarlo, pero tienen, en algunos casos, una enorme animadversión a compartirlo más generosamente.

¿Dónde está el punto de equilibrio entre dar y recibir? Probablemente hace falta cada día mucha más ciencia, datos y ética. Datos, sin duda, y una búsqueda permanente de una forma inteligente y justa de cómo convivir. Aunque ahora el problema es que ni siquiera la claridad de la ciencia y la de los datos es suficiente, porque hay quien lo empaña todo con muchas formas de mentir.

Muchos disfrutan distribuyendo fondos ajenos con gran

Recientemente escuchaba a dos profesores universitarios y a dos grandes empresarios. Los profesores universitarios hablaban con una comodidad, en la teoría, espectacular. No hay nada como no tocar la realidad. En cambio, los empresarios, decían cosas interesantes cuando hablaban de retener talento y comentaban esa enorme fantasía del teletrabajo. Es significativo como cada vez hay más personas que quieren estar ausentes en lugar de estar presentes. Es asombroso.

Señalemos que a veces es al revés: algunos profesores tocan bien el balón y algunos empresarios desbarran. Pero en esta ocasión, los dos empresarios añadían otra cosa sensacional: muchas compañías empiezan a reclutar a gente que ha sido prejubilada y que les aporta mejor calidad en el trabajo porque tiene más serenidad y criterio.

La falta de compromiso de algunas personas es tan brutal –sea cual sea la edad–, que acabará pareciendo un milagro que se abran cada mañana las panaderías, los talleres, los hospitales y las escuelas. Un gran bravo por los que no se escaquean.