Opinión
Justo Barranco Martín

Justo Barranco

Periodista

Seis travestis en La Rambla

“Nosaltres no tenim por. Nosaltres som”. El domingo 26 de junio de 1977 varios miles de personas protagonizaron en Barcelona la primera manifestación –ciertamente, ilegal–, del orgullo gay en España, apenas once días después de las primeras elecciones libres tras la muerte de Franco, con la amnistía y la derogación de la Ley de Peligrosidad Social en lo alto de sus peticiones y de sus pancartas. Era una riada transversal que reunía no solo a militantes del clandestino movimiento gay sino a los de muchas otras luchas que en ese momento confluían sobre las calles de un país que se resistía a acabarse y otro que pugnaba por nacer. También por supuesto, no faltaron carreras ni golpes para cerrar la manifestación.

Primera manifestación gay en Barcelona y en España en 1977 
Primera manifestación gay en Barcelona y en España en 1977 Archivo Colita

La añorada Colita, Isabel Steva, estuvo en el acto y tiró dos carretes completos de fotografías, que ahora componen un libro publicado por el Ministerio de Igualdad y La Fábrica, cuyo título es el de la pancarta que encabezaba la manifestación y que Colita convirtió en una imagen para la historia, al capturarla en un primer plano con seis travestis con el puño en alto. Travestis que, como se recordó en la presentación del libro en el Saló de Cròniques del Ayuntamiento de Barcelona la semana pasada, no hicieron especial ilusión a la organización de la marcha, que quería mostrar una imagen más normativa.

En las ruinas del viejo orden global, algunos deberán ser de nuevo los primeros en poner el cuerpo

“Nosaltres no tenim por. Nosaltres som”, gritaba la pancarta, pese a que tener miedo era muy comprensible. Y sin embargo, en ese momento de incertidumbre, varios miles de personas, dando palmas, coreando eslóganes, con el puño cerrado o los dedos de la victoria bien arriba, aguantando pancartas y con las caras decididas a exigir un cambio y a decir basta, decidieron que había llegado el momento de poner sus cuerpos en La Rambla. De acabar con el silencio.

En el Saló de Cròniques, bajo los murales de Sert y con invitados como Nazario, resonaron ecos del momento. Divertidos, reivindicativos, pero, también, de inquietud por la situación actual: se habló nuevamente de la necesidad de coaliciones transversales. Como empezamos a ver cada día entre las ruinas del orden internacional en el que vivíamos plácidamente sin saberlo, esas coaliciones van a ser necesarias para muchas luchas, Y, también, algunos tendrán que ser de nuevo los primeros en poner el cuerpo, en alzar la voz.

Justo Barranco Martín

Justo Barranco

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