Limitar no es educar

Nunca habíamos vigilado tanto a nuestros hijos: aplicaciones de control, limitación de tiempos, geolocalización permanente. Y, a pesar de esta vigilancia, nunca han estado tan solos. Supervisar no es lo mismo que acompañar y limitar no es lo mismo que educar. Es mucho más sencillo montar un control parental que trabajar la escucha sin juicio. Es mucho más sencillo cortar un wifi que preguntarse por qué el móvil es un refugio. No se puede exigir auto­control a quien crece en espacios organizados para captar su atención, ni se puede exigir presencia a unos jóvenes­ que ven a los adultos mirar el teléfono mientras hablan. El verdadero problema­ no es cuánto utilizan el móvil los adolescentes, sino si estamos dispuestos a acompañarlos de verdad­.

Lluís Solé Bahima

Barcelona

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...