Illa explora nuevas alianzas entre Catalunya y Japón en innovación y tecnología
La legislatura catalana
El president en asiste a la ampliación de la cooperación entre el Mare Nostrum y el japonés Fugacu y firma un protocolo de colaboración multidisciplinar con la prefactura de Kioto

El president Salvador, en su visita al supercomputador Fugaku, ubicado en Kobe, Japón

Buena parte del futuro se decide en instalaciones como el Barcelona Supercomputing Center y el Riken Center for Computational Science de Osaka, en Japón. Este es el convencimiento del president, Salvador Illa, tras visitar las instalaciones del superordenador japonés durante la cuarta jornada del viaje a este país, centrada en la innovación y la tecnología, que culminará mañana en Corea del Sur,
Prevenir los efectos desastrosos de una dana como la de València, un “más que probable” tsunami en las costas de España o lograr avances médicos contra el cáncer son algunas de las aplicaciones pragmáticas de estas máquinas que pueden sonar a ciencia ficción pero que son muy prácticas” y se enmarcan en la “lógica de servicio público, no del interés privado”, incide el president, puesto que la supercomputación japonesa y la española están financiadas por fondos públicos y está anclada a la investigación universitaria, condiciones que ligan con la “prosperidad compartida” acuñada por Illa.
Acompañado por el director del BSC-CNS, Mateo Valero, el president ha asistido a la firma de la extensión del convenio de colaboración con el Fugaku, el superordenador japonés que está entre los más punteros del mundo, desde donde ha dicho constatar “el prestigio” que tiene el de Mare Nostrum de Barcelona.
El president defiende la “lógica de servicio público, no del interés privado”, en el sector de la investigación
“Así se hace la ciencia, colaborando. Nuestro objetivo es crear puestos de trabajo en la ciencia”, ha comentado el director del BSC-CNS, remarcando así la distancia entre el modelo de gestión de estos superordenadores frente a otros modelos, donde las empresas tecnológicas estén “en manos de cuatro niñatos que tienen dinero”.
“Los grandes proyectos son multinacionales”, asegura Valero, y aquí hay aplicaciones muy relevantes en el ámbito de la medicina porque con estos superordenadores se puede prevenir con mucha antelación si una persona puede sufrir un ictus, por ejemplo. Por eso, “sin supercomputación no hay medicina de precisión”, explica el director del BSC, que traduce de manera didáctica la utilidad de estas máquinas.
La cooperación internacional para el desarrollo de soluciones para los ciudadanos
A través de gemelos digitales, es decir, representaciones digitales de algo que se quiere estudiar con más precisión, se pueden prevenir con exactitud los efectos de una gran tormenta. Esto puede aplicarse al cambio climático, donde el BSC tiene un proyecto con la UME para la simulación de desastres naturales en España. “¿Y si os digo que hay un gran riesgo de sufrir un tsunami en España..? No en Barcelona...”, trata de tranquilizar Valero.

El Fugaku acopia mucha experiencia en estos estudios, dada la propensión de Japón a sufrir terremotos y maremotos, pero el de Barcelona trata de hacer un gemelo digital del cuerpo humano, con la complejidad que supone el estudio del cerebro. El mensaje político es que “conviene seguir los datos que la ciencia da en todos los ámbitos”, remarca Valero, una opinión que Illa comparte de lleno.
La jornada de Illa de este jueves en Kobe prosiguió con una visita al Kobe Biomedical Innovation Cluster (KBIC), una red de más de 350 institutos de investigación, hospitales, universidades, compañías farmacéuticas, fabricantes de dispositivos e instrumental médico, etc. Se trata de la mayor concentración de desarrollo e investigación biomédica de Japón, con la que el president quiere iniciar las conversaciones para establecer un futuro acuerdo de colaboración dado el nexo entre Catalunya y Kobe en la investigación en salud y las biociencias.

Finalmente, Illa se trasladó a Kioto, donde firmó con el gobernador de la prefactura, Nishiwaki Takatoshi, un acuerdo para colaborar en diferentes áreas, como asuntos administrativos, desarrollo económico y asuntos culturales. Tras la ceremonia, en un centro de investigación, el president tuvo la oportunidad de interactuar con dos robot: Erica, un humanoide capaz de manejar las tareas de recepción del edificio del centro, y Shosa, un androide cultivado en la cultura japonesa que permite interpretar los movimientos de su interlocutor y reproducirlos para corresponder a sus emociones de manera plenamente empática.
Video Illa interactúa en Japón con un robot con inteligencia somática
Esta denominada inteligencia somática, es decir, la conexión entre cuerpo y mente en la comunicación no verbal, tiene grandes aplicaciones para la sociedad nipona, con una elevada tasa de suicidios y de personas que viven en completa soledad.