
La hora de los Excel
Análisis

Que todo el mundo gane, que sea solidario entre territorios ricos y pobres y que sea aplicable para las 15 comunidades son unos principios del nuevo sistema de financiación que pocos (o nadie) rechazarían. Ahora bien, en este caso el diablo no está en los detalles sino en los Excel. La legión de funcionarios del ministerio de Hacienda tienen unos dos meses para partiendo de una cifra de mejora de la financiación global (entre 17.000 y 20.000 millones, según algunos economistas) distribuir esos recursos a cada comunidad. La ministra María Jesús Montero dio ayer algunas pistas. La mejora máxima esperada podrían ser los 1.000 euros por habitante que separan a la comunidad mas malparada con el sistema actual (la valenciana) de la más beneficiada (Cantabria). Es muchísimo dinero, ya que solo en el caso de Catalunya igualarse con Cantabria significaría recibir un 25% más de ingresos por habitante que ahora.

Los técnicos de Hacienda tienen un montón de palancas que accionar para que los cuadros de la hoja de cálculo lleven al destino buscado y contentar a las comunidades del PP, pero también a la que gobierna Salvador Illa. Quizá la palanca más sencilla es la de la población ajustada. El sistema de financiación reparte los recursos en función de la población, pero no tal y como muestra el padrón, sino “ajustada” por una serie de parámetros como el porcentaje de ancianos o la dispersión. Fue precisamente el cálculo de esa población ajustada lo que presentó el ministerio en 2021 y que todas las comunidades (sin excepción) rechazaron por miedo a perder respecto al statu quo actual. Aprendida la lección, Montero quiere ahora dar un modelo completo y cerrado con una cifra de ganancia para cada comunidad.
La bilateralidad apuntada ayer, por ahora, está lejos de ser asimilada a una financiación singular
Parecería un buen plan, pero la coyuntura política y el pacto PSC–ERC obligan a la ministra a salirse de los Excel y regresar a la política ofreciendo un modelo multilateral y bilateral al mismo tiempo que difícilmente aguante una hoja de cálculo. Si esa bilateralidad es exclusivamente por el lado de la financiación de las competencias no homogéneas como los Mossos d’Esquadra no debería haber problemas para que fuera aprobado por todos. Pero de ser así, esa bilateralidad estaría lejos de ser asimilable a un “modelo singular” en el que la Generalitat recauda todos los impuestos y luego entrega al Estado una cantidad como “pago” de los servicios tal como se pactó. Quizás como dicen los negociadores de ERC, el Consejo de ayer no era el lugar ni el momento para la financiación singular.
Que salga adelante un nuevo modelo es dificilísimo, pero si ha habido algún momento en los últimos 17 años en los que se ha estado cerca es ahora. Quizá habría que aprovecharlo.
