Política

Sánchez cuestiona la operación norteamericana, pero Feijóo le da apoyo

Ataque de EE.UU.

El Gobierno llama a la desescalada y advierte una violación del derecho internacional

Última hora del ataque estadounidense sobre Venezuela, en directo

Miembros de la guardia presidencia en el exterior del palacio presidencial de Miraflores después de que se escucharon explosiones y aviones volando a baja altura en Caracas 

Miembros de la guardia presidencia en el exterior del palacio presidencial de Miraflores después de que se escucharon explosiones y aviones volando a baja altura en Caracas 

Cristian Hernandez / Ap-LaPresse

La meteórica ofensiva militar de EE.UU. En Venezuela activó ayer una cadena de reacciones en la política española que evidenció diferencias palpables entre las izquierdas, incluidas las que conviven en el seno del Gobierno de coalición, y un claro contraste con la derecha.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, adoptó por su parte una posición de prudencia diplomática que fue matizando a medida que se conocían los detalles y los próximos pasos de la Casa Blanca tras su “exitosa”, según Washington, incursión militar.

En un primer momento, Sánchez llamó a la desescalada, evitó condenar expresamente la operación estadounidense y, tras confirmar que la embajada y los consulados españoles permanecían operativos, manifestó su disposición a “prestar los buenos oficios” de España en la búsqueda de “una solución pacífica” y negociada a la crisis. Además, insistió en la necesidad de actuar con pleno respeto al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas.

Sin embargo, ante la determinación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de dirigir en primera persona Venezuela “hasta garantizar una transición segura”, Sánchez lanzó un segundo mensaje para advertir de que, “del mismo modo que no reconoció al régimen de Maduro, España tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo”. “Pedimos a todos los actores que piensen en la población civil, apostilló”, señaló a través de la red social X.

Un mensaje que completó el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, quien, tras confirmar que todo el personal diplomático español en Caracas estaba “a salvo”, avanzó que el Gobierno está siguiendo de cerca la situación en Venezuela, de manera coordinada con sus socios de la Unión Europea y los países de la región.

En el extremo opuesto del tablero, el Partido Popular optó por un discurso de perfil institucional centrado en la defensa de la oposición venezolana y en la exigencia de una transición democrática.

Alberto Núñez Feijóo combinó la llamada a la prudencia con una crítica severa al chavismo y, al mismo tiempo, introdujo un reproche al Gobierno al recordar que fue el Ejecutivo de Sánchez quien facilitó la salida de Edmundo González de Venezuela tras los comicios del 2024. Un episodio que el PP ha utilizado, y piensa seguir utilizando en su enfrentamiento con la Moncloa. “Llevamos muchos años denunciando el régimen de Maduro y a sus aliados, también desde la órbita del gobierno. Hoy es un mal día para todos ellos”, sentenció el presidente del Partido Popular.

Feijóo aprovechó también para reafirmar su respaldo a los líderes opositores venezolanos y a “todos los demócratas del país” poniendo el foco en la necesidad de que los líderes opositores Edmundo González y María Corina Machado piloten la salida del régimen de Nicolás Maduro, buscando así legitimar los resultados de los controvertidos comicios venezolanos de julio del 2024. “Es el camino”, concluyó prescindiendo del hecho de que el propio Donald Trump parece haber apartado a Machado del futuro político de aquel país.

El Ejecutivo endurece el tono tras escuchar la voluntad de Trump de pilotar Venezuela hacia “una transición”

La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, amplificó la postura de Feijóo recalcando que Venezuela “tiene un presidente elegido por los venezolanos, y no es Maduro”. “Es hora de que el pueblo venezolano soberano siga su rumbo en libertad y democracia. El Gobierno de España tiene que reconocer a Edmundo González como presidente legítimo, como aprobó el Congreso”, afirmó. 

En la misma línea, la diputada Cayetana Álvarez de Toledo defendió la “restauración plena” de la democracia en Venezuela y escribió en redes sociales: “Edmundo González, presidente ya”. Por su parte, la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra, ratificó el apoyo del partido a “todos los demócratas venezolanos”.

Y mientras el PP centraba su discurso en la oposición venezolana y la transición democrática, los partidos a la izquierda del PSOE intensificaron la presión sobre el Gobierno para que adoptara una postura más clara frente a la ofensiva estadounidense.

Podemos reclama la ruptura de relaciones con Estados Unidos y Vox exige la rendición del “régimen narcoterrorista de Maduro”

Sumar, socio minoritario del Ejecutivo, fue el primero en reaccionar. El grupo plurinacional liderado por Yolanda Díaz denunció las operaciones militares como una nueva escalada de violaciones del derecho humanitario y exigió al ala socialista del Ejecutivo “condenar los ataques” de Estados Unidos, advirtiendo que podrían ser el prólogo de una intervención de mayor alcance con efectos desestabilizadores en toda América Latina. Díaz elevó el tono en sus redes sociales: “El mundo es menos seguro y menos libre desde que Trump y la internacional del odio actúan impunemente. Siempre estaremos con el derecho internacional y la paz”.

Como socio de Sumar en el Ejecutivo, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, condenó la “agresión militar criminal” ordenada por Estados Unidos. “Debemos unirnos frente a la guerra y el imperialismo. Solidaridad con el pueblo venezolano”, señaló en un mensaje al que se adhirió el portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, instando a la comunidad internacional a “exigir de inmediato el fin de la agresión”.

Podemos, por su parte, fue aún más lejos. Su secretaria general, Ione Belarra, reclamó la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la salida de España de la OTAN, mientras que la eurodiputada Irene Montero denunció en redes sociales las “guerras por petróleo” y alertó de que “Estados Unidos es un peligro; o les paramos, o arrasarán con todo”.

Desde ERC, su portavoz en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, instó al Gobierno a condenar el ataque y no hacer el “ridículo”. “El bombardeo de Estados Unidos sobre Venezuela no es una guerra, es una agresión”, y detener al presidente de ese país, Nicolás Maduro, “no es un arresto, es un secuestro”, sentenció.

Junts, por su parte, recordó la falta de legitimidad democrática del régimen de Maduro al tiempo que advirtió sobre el riesgo de socavar el papel de las Naciones Unidas como autoridad para resolver conflictos internacionales, “hecho que genera una gran preocupación para el futuro”.

El PP ataca al PSOE recordando que fue Sánchez quien facilitó la salida de Edmundo González en el 2024

Esta distancia de enfoques se trasladó de inmediato al terreno institucional. Y aunque la Moncloa apostó por la contención, el conjunto de socios de investidura, con Sumar a la cabeza, unió sus fuerzas para reclamar la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, para que informe de manera urgente en el Congreso sobre la posición del Gobierno ante lo que califican como un “grave ataque” que vulnera el derecho internacional.

La situación coloca al PSOE en un delicado equilibrio: mantener un perfil diplomático sin condenar expresamente a Estados Unidos, subrayar el rechazo al autoritarismo de Maduro y, al mismo tiempo, gestionar la creciente presión de sus aliados parlamentarios, que exigen una posición más firme y clara.

Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, exigió en redes sociales que “el régimen narcoterrorista de Maduro debe rendirse inmediatamente y evitar sufrimiento al pueblo venezolano, al que ha torturado sin descanso y con brutalidad”.

Vox ha sido tradicionalmente el partido abanderado del antichavismo en España. Ayer mismo, su formación convocaba a sus militantes a la concentración que se desarrolló en la Puerta del Sol de Madrid. Sin embargo, llamó la atención que en el mismo día el presidente de la formación, Santiago Abascal, posteara en su cuenta de X unas fotos de carácter alegre en las que aparece en su casa de Madrid junto a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que, según relata el líder ultranacionalista, hizo el primer día del año. “Ha sido un orgullo comenzar el año nuevo recibiendo en casa a una gran amiga”. Meloni aparece en las imágenes conduciendo un Mini rojo por las calles de Madrid junto al líder de Vox. Algunas horas después, Abascal posteó el comunicado de María Corina Machado, la líder opositora venezolana que Trump dejó fuera de combate en su conferencia de prensa.

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena Olveira

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Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

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