Las Claves
- José Manuel Albares rechaza la intervención de Estados Unidos en Venezuela por ser contraria al Derecho Internacional y las normas globales.
- El ministro español advierte que imponer soluciones externas mediante la fuerza solo genera caos, desestabilización y pone en jaque la democracia.
- España propone una resolución pacífica y pactada entre venezolanos para evitar una confrontación civil y asegurar un progreso democrático sólido.
- Albares reitera la disposición del Gobierno para negociar con Delcy Rodríguez y la oposición buscando una salida sosegada a la crisis.
“No nos vamos a resignar a que se imponga la ley del más fuerte o la ley de la selva, la ley del que puede conseguir a través de la coerción una parte de la soberanía, de los recursos naturales, del territorio de otro país. No es así, no es así en Venezuela, no es así en Ucrania, no es así en Gaza”. Tras ese aviso, José Manuel Albares ha comparecido este lunes para definir con precisión el marco político, y ético del Gobierno, ante la crisis abierta en el país venezolano.
Luego de la incursión bélica emprendida por Estados Unidos para apresar a Nicolás Maduro y dirigir un proceso de transición, el ministro de Asuntos Exteriores ha intensificado su repudio ya expresado por el presidente, Pedro Sánchez, y fundamentado en la salvaguarda del multilateralismo y de las normas internacionales. Asimismo, ha centrado su atención en una alerta de trascendencia superior: “Cuando se pone en jaque el orden internacional, se pone en jaque la democracia como sistema de convivencia pacífica”.
Durante una charla en la Cadena Ser, Albares ha reiterado que ninguna alternativa para Venezuela “puede llegar impuesta desde fuera y, menos aún, por la fuerza”. En este sentido, ha remarcado que únicamente una resolución democrática, sosegada y pactada entre venezolanos puede pretender ser sólida. Cualquier otro camino, manifestó, encamina de manera inevitable hacia la “desestabilización”. El discurso no resultó trivial, ya que, con un matiz severo, asoció claramente la observancia de la soberanía y las leyes internacionales con la viabilidad de que se asienten la paz y la democracia.
El ministro, por su parte, ha rehuido intencionadamente calificar de secuestro la captura de Maduro. No obstante, ha definido la maniobra estadounidense como una actuación “claramente contraria al Derecho Internacional”. También ha subrayado que solventar pacíficamente las desavenencias entre Estados no representa un mero adorno, sino el cimiento que mantiene la estructura internacional creada tras la Segunda Guerra Mundial. Socavarla, ha dado a entender, acarrea efectos que superan las fronteras de Venezuela y “lo único que puede traer es caos y desestabilización”, ha concluido mencionando antecedentes como el de Irak.
En lugar de la alternativa bélica, el máximo representante diplomático de España ha apostado por la vía del consenso, reiterando que España está abierta a negociar con el Gobierno que lidera Delcy Rodríguez y con la oposición de Venezuela. El fin, según ha expuesto, consiste en “evitar una confrontación civil” y generar un entorno de solidez que facilite que Venezuela progrese mediante mecanismos democráticos y no violentos.


