Sánchez y Feijóo trasladan la crisis venezolana a su querella doméstica
Convulsión en América Latina
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Los demócratas y algunos republicanos denuncian la ilegalidad y la inconveniencia del secuestro de Maduro
Directo | Última hora sobre la entrada en prisión de Maduro en Estados Unidos

Concentración de ciudadanos venezolanos en el Arc del Triomf con motivo de la detención de Nicolás Maduro.

La crisis venezolana ha terminado filtrándose en la política española no solo como un debate de política exterior, sino como un campo de proyección ideológica interna. La cuestionada ofensiva militar de Estados Unidos, el encarcelamiento de Nicolás Maduro y la transición que el presidente norteamericano, Donald Trump, quiere dirigir han servido de detonante para que los dos principales líderes midan fuerzas ante electorados más amplios que los estrictamente partidistas.
Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han escrito este domingo sendas cartas que, bajo la apariencia de mensajes internos, están pensadas para ser leídas mucho más allá de las filas del PSOE y del Partido Popular.
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno interpelando al conjunto de la izquierda; y el líder de la oposición haciendo lo propio con una derecha amplia que incluye a quienes, tras comulgar durante años con el PP, ahora orbitan alrededor de Vox.
Pese a sus profundas diferencias socialista y popular comparten una tesis poco habitual en las últimas décadas puesto que ninguno asume sin matices el futuro escrito desde la Casa Blanca para Venezuela. Lo ocurrido en aquel país ha abierto una nueva disputa política doméstica sobre liderazgo y el horizonte ideológico que atraviesa, a izquierda y derecha, en un momento de fuerte inestabilidad global.
La carta de Pedro Sánchez es un mensaje de resistencia dirigido al conjunto del electorado progresista en un momento de evidente desgaste político.
El presidente del Gobierno no esquiva la dificultad del momento que atraviesa el PSOE ni la compleja aritmética parlamentaria de la izquierda, una fragilidad que amenaza con acentuarse en el ciclo electoral recientemente estrenado. Al contrario: convierte esa debilidad en el punto de apoyo de su argumentación, reclamando confianza en el Gobierno de coalición que lidera como principal defensor de la paz, el derecho internacional y el Estado del bienestar, y como “el mayor contrapeso que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista”.
Sánchez reivindica con rotundidad que la operación militar de Estados Unidos “viola el derecho internacional” y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo.
Sánchez llama a la izquierda a preservar su Gobierno progresista como garante del derecho internacional
Su mensaje apenas ha encontrado apoyo en la Unión Europea, pero sí fuera del continente, donde Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay han suscrito junto a España un comunicado para condenar el intervencionismo de Washington y defender la paz y la multilateralidad.
Este ha sido, de hecho, el principal argumento de su carta para defender la continuidad del gobierno progresista y la voluntad de “no renunciar ni al mandato democrático ganado limpiamente en las urnas, y a culminar la legislatura”, pese a la presión de una derecha que “blanquea e imita las técnicas de los ultras”.
Y si Sánchez ha decidido utilizar Venezuela para cohesionar a una izquierda bajo presión y reivindicar el liderazgo, Alberto Núñez Feijóo ha hecho lo propio empleando la crisis venezolana para lanzar un discurso dirigido a toda la derecha, no sólo a sus propios electores y en particular a Vox. El texto del líder popular evita una condena explícita de la operación militar estadounidense, cuestionada por su encaje en la legalidad internacional, y opta por un enfoque que pone el acento en la ilegitimidad del régimen de Maduro y en la responsabilidad de quienes, a su juicio, en un indisimulable ataque al PSOE, “lo han tolerado o amparado”.
Pero Feijóo, al igual que Sánchez aunque con argumentos distintos, evidencia su malestar con el rumbo que la Casa Blanca parece querer dar a la transición del régimen. En particular la posibilidad de apuntalar una transición controlada desde dentro del propio aparato chavista, con Delcy Rodríguez como figura clave.
Para el líder del Partido Popular esa vía supondría una operación de continuidad del régimen que los venezolanos ya han rechazado en las urnas.
Una posición que ahonda en la línea marcada la víspera por Cayetana Álvarez de Toledo, quien no dudó en acusar a Trump de articular un mensaje “manifiestamente falso” al tiempo que reivindicaba a María Corina Machado “como la líder indiscutible del pueblo venezolano”.
Feijóo no cuestiona el ataque militar pero reivindica la legitimidad de Machado para gobernar aquel país
Ese matiz marca una diferencia con Vox, que evita cuestionar cualquier decisión de Trump mientras el PP busca presentarse como una derecha fiable, comprometida con la democracia liberal y el Estado de derecho.
Una estrategia que se extiende también al terreno cultural, donde Feijóo reivindica el concepto de “hispanidad” como expresión de fraternidad y responsabilidad con los venezolanos, siguiendo la estela discursiva de Isabel Díaz Ayuso, que ha convertido la celebración del 12 de octubre en Madrid en un artefacto político con forma de “festival cultural”.La crisis venezolana deja claro que, para Sánchez y Feijóo, la política internacional ya no es un escenario lejano, sino un campo decisivo de la batalla ideológica interna.


