Política

Rufián toma las riendas dada la falta de presencia a la izquierda del PSOE.

El escenario político

El representante de ERC busca medir su influencia, explorar posibles pactos y analizar si existe un ambiente institucional que logre restringir a las formaciones conservadoras en los próximos sufragios.

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, en su escaño en el Congreso 

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, en su escaño en el Congreso 

Dani Duch / Propias

Al percibir que el eco de la izquierda se debilita progresivamente, Gabriel Rufián ha optado por abrirse a nuevas perspectivas. Su propósito no consiste en proponer un plan estructurado ni en fundar otra formación, sino en tantear el terreno para verificar si, al margen del PSOE, persiste un sector identificable con capacidad para oponerse a las derechas. Ese bloque alternativo que en 2023 pudo frenarlas y que ahora se encuentra desunido y sin una dirección clara.

El proyecto de Rufián se lleva a cabo de forma independiente a Esquerra Republicana, cuyo dirigente, Oriol Junqueras, ha manifestado reiteradamente que no respalda esta andadura de su representante en el Congreso.

Madrid será el punto de partida de este tour el 18 de febrero, en el Teatro Galileo Galilei, junto a Emilio Delgado, coportavoz de Más Madrid. Aunque las fuentes consultadas rechazan que se esté gestando un nuevo plan, el lema del encuentro —“Doble o nada: disputar el presente para ganar el futuro”— resulta más significativo que cualquier negativa. Esta consigna parece un aviso electoral final en un periodo en el que el sector progresista no socialista experimenta una crisis de referentes y de personalidad política. 

Si bien Rufián y Delgado evitan relacionar la reunión con la creación de una lista electoral compartida, diversos informantes contactados por Guyana Guardian concuerdan en destacar la necesidad de forjar una alianza que sirva de barrera frente a “las políticas reaccionarias y antisociales de la derecha y la extrema derecha”. Se trata de una iniciativa “coral”, concluyen dichos testimonios, sabedores de “lo que está en juego y del peligro que entraña la pérdida de libertades”.

No se trata de una acción espontánea o fortuita. Esta propuesta surge durante la etapa de máxima visibilidad estatal de Rufián, cuyos discursos se difunden velozmente y lo han posicionado como el representante público con mejor puntuación en variadas clasificaciones. Su habilidad para atraer a electores progresistas, independientemente de su postura sobre la independencia, justifica igualmente que se haya escogido a Emilio Delgado para este diálogo inicial. Los dos representan una corriente de izquierdas con fuerte presencia en medios y aptitud para establecer vínculos fuera de sus ámbitos geográficos propios. De este modo lo expone el líder de Más Madrid al definir la reunión como una “conversación necesaria sobre las encrucijadas de la izquierda y los retos que afronta la democracia”. 

El recorrido proseguirá durante las semanas venideras con otros representantes, contando con el portavoz de EH Bildu, Oskar Matute, con el propósito de investigar la factibilidad de un proyecto que surja “de las naciones del Estado y no de un despacho de Madrid” para marcar distancias, desde el comienzo, respecto a un Sumar en declive que se halla en plena redefinición, quizás ya sin Yolanda Díaz como líder principal.

Rufián (ERC), Delgado (Más Madrid) y Matute (EH Bildu) personifican una izquierda con fuerte presencia mediática, capaz de generar sintonía fuera de sus ámbitos geográficos habituales.

Rufián, en realidad, está familiarizado con esta discusión. Ha sostenido repetidamente que “a la izquierda del PSOE no hay nada”, una declaración que resulta tan desafiante como ilustrativa. La innovación reside actualmente en el procedimiento. El representante de ERC proyecta una labor de exploración carente de esquemas previos y con una cautela máxima para evitar molestar a eventuales socios. “No queremos dar un solo paso en falso”, reiteran desde su círculo cercano. Una consigna que parece orientada, entre otros grupos, hacia Podemos, que se muestra reacio a desdibujar su identidad tal como ocurrió en los pasados comicios generales. 

La situación actual no resulta alentadora. Sumar busca reinventarse careciendo de una dirección definida; Podemos sigue paralizado a pesar de la vuelta comunicada de Irene Montero; y Más Madrid tampoco vive una etapa de equilibrio organizativo, con Emilio Delgado preparado para avanzar y competir contra la ministra de Sanidad, Mónica García. 

Rufián, de momento, se desenvuelve de forma individual. No interviene en calidad de representante de ERC ni cuenta con el respaldo directo de la cúpula de la formación. Bajo la perspectiva soberanista, Esquerra muestra resistencia a integrarse en iniciativas de carácter nacional y su líder, Oriol Junqueras, manifestó hace solamente unos meses su rechazo a una candidatura conjunta plurinacional. 

Dicha separación estructural justifica asimismo la naturaleza de tanteo del recorrido para comprobar si existe profundidad adecuada en el estanque previo a lanzarse al vacío. Debido a que, si bien gran parte de los contactos le resultan familiares -ERC ya ha participado en los recientes comicios europeos con EH Bildu, el BNG y Ara Més-, el interrogante que surge actualmente es distinto: si esa red de afinidades logra transformarse en algo superior a una simple unión pasajera. 

Asier Martiarena Olveira

Asier Martiarena Olveira

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Cronista del departamento de política luego de diez años siguiendo el día a día de Madrid entre 2011 y 2022. Previamente en Microsoft News y el periódico Metro.